Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

sábado, 5 de febrero de 2011

Catedral de Santa María de la Sede -III y final.







LAS PUERTAS DE LA CATEDRAL.

La Portada del Bautismo, en la avenida de la Constitución, es la más cercana a la calle Alemanes. Construida en el siglo XV, se encuentra decorada con la representación del relieve del Bautizo de Cristo en el tímpano. De estilo gótico, en las arquivoltas se disponen personajes del Antiguo Testamento, siendo las esculturas mas importantes las de las jambas laterales situadas sobre ménsulas y bajo doseletes, donde aparecen, a tamaño natural, las figuras de santa Justa, santa Rufina, san Leandro, san Isidoro, san Fulgencio y santa Florentina; son obras de barro cocido que originariamente estuvieron policromadas; su calidad es excepcional y fueron realizadas por Lorenzo Mercadante de Bretaña entre 1.464 y 1.467. Los ángeles y siete profetas, así como las figuras del tímpano son debidos al escultor Pedro Millán.
Portada del Bautismo.
Tímpano de la Portada del Bautismo, obra de Pedro Millán. Se representa el Bautismo de Cristo por san Juan Bautista en presencia de un ángel.

          

          
       Santa Justa, santa Rufina, san Leandro, san Isidoro, san Fulgencio y santa Florentina. Es inusual que las mujeres porten un libro entre sus manos, lo que ha dado lugar a interpretaciones de todo tipo.

La portada del Bautismo ocupa el mismo lugar que tuvo la Puerta de Consolación desde 1.248. Constituía el ingreso que conducía a los fieles hacia la pila bautismal en la mezquita-catedral, al altar mayor de este templo y también tuvo gran importancia en el contexto de algunas ceremonias, ya que por ella entró en la Catedral el infante don Fernando de la Cerda en 1.407 cuando vino a recoger la espada de Fernando III para que le sirviera de talismán en la batalla de Zahara.

La Portada Principal o de la Asunción o Puerta del Perdón Nueva, se encuentra situada en el centro de la fachada que da a la avenida de la Constitución. No se llegó a labrar en el momento histórico en que se construyó la Catedral, permaneciendo inconclusa durante siglos, hasta que en 1.827 el Cardenal Cienfuegos y Jovellanos decidió su remate, que no terminó el Maestro Mayor de la Catedral, Fernando de Rosales, hasta seis años más tarde. 
Puerta de la Asunción. Concluida por Fernando de Rosales en 1.833.
Tímpano de la Puerta de la Asunción. Ricardo Bellver, 1.885.
La decoración escultórica se realizó bastantes años más tarde, encomendándose a Ricardo Bellver, que empleó piedra artificial para las imágenes de los Apóstoles que la decoran, situando además el relieve de la Asunción de la Virgen en el tímpano de la puerta. Estos trabajos de ornamentación se extendieron desde 1.877 a 1.898. 
          
                
                           
                     
              
                     
                

                
                
El gran arco ojival está rodeado por numerosas imágenes bajo repisas y cubiertas por doseletes, entre las que se observan las de san Pedro, san Pablo, Santiago el Mayor, san Andrés, san Juan Evangelista, Santiago el Menor, etc. Esta puerta principal quedó reservada para las visitas protocolarias de los monarcas y las entradas solemnes de los arzobispos.

En ella comienza, además, el Camino de Santiago por la Ruta de la Plata o Camino Mozárabe, que conecta la zona occidental del sur peninsular con Santiago de Compostela.

Portada de San Miguel o del Nacimiento, también en la avenida de la Constitución, más cercana al Archivo de Indias. Está situada en el lugar de un acceso anterior cuyo nombre desconocemos y frente al antiguo colegio de San Miguel, primer establecimiento de carácter universitario de esta ciudad, fundado por Alfonso X el Sabio, y cerca del arquillo del mismo nombre que existió hasta 1.762. Es llamada “del Nacimiento” porque en la portada se incluye la representación del Nacimiento de Cristo.
Puerta de san Miguel o del Nacimiento. 
                
              
                                
                  
             
          
          
Es gemela de la Puerta del Bautismo. Construida en el siglo XV, se encuentra decorada con esculturas de terracota entre las que destacan las de san Laureano, san Hermenegildo y los Cuatro Evangelistas, ejecutados por Millán. El motivo central y el resto de imágenes son debidas a Lorenzo Mercadante de Bretaña. Ésta es la vía de acceso actual (2.011) de las procesiones de Semana Santa al templo catedralicio en su recorrido por la carrera oficial.

La Puerta de san Cristóbal o del Príncipe, de estilo neogótico, es la que coincide con el brazo sur del crucero, frente al lateral del archivo de Indias, en la calle Fray Ceferino. Fue proyectada por Adolfo Fernández Casanova y terminada en 1.917, aunque su primer diseño fue realizado por el arquitecto Demetrio de los Ríos en 1.866. Actualmente (2.011), delante de esta puerta, está situada una réplica a tamaño real del «Giraldillo».
                  
Puerta del Príncipe, con el Giraldillo ante ella.
Puerta de La Campanilla. Antiguamente, la puerta estaba dedicada a san Mateo por la proximidad a la capilla de este Evangelista y, aunque su advocación actual es la de la “Entrada en Jerusalén”, se le denomina popularmente como “de la Campanilla”, que era el nombre de un postigo ubicado cerca y que fue derribado a fines del siglo XVIII. El apelativo lo recibía por una esquila, actualmente en la parroquia catedralicia de san Sebastián, que convocaba a los obreros de la fábrica. En la actualidad se accede por su atrio a la Capilla Real mientras está funcionando la visita cultural.                          
Tímpano de la Puerta de la Campanilla.
Puerta de la Campanilla.
Se sitúa entre la Capilla Real y la Sala de Ornamentos, en el muro de levante de la Catedral, y fue construida por Juan de Hoces hacia 1.480. Su imaginería se compone de la Entrada de Cristo en Jerusalén en el tímpano, así como seis profetas en las jambas de la puerta y cuatro ángeles en la parte superior, talladas entre 1.522 y 1.523 y se han atribuido a Lope Marín y a Miguel Florentín, aunque últimamente se está barajando la posibilidad de que fueran obras del francés Michel Perrín.

Puerta de Palos. Gemela de la anterior, es conocida también como Puerta de la Adoración de los Magos, por el relieve con este tema que se encuentra en su tímpano, modelado por Miguel Florentín hacia 1.520. El nombre de «Palos» es más popular, y se debe a las verjas de madera que la separaban del adyacente Corral de los Olmos, donde antiguamente se situaron algunas dependencias del Cabildo Catedralicio. 

Es muy popular entre la ciudadanía, porque por ella salen de la Catedral las Hermandades durante la Semana Santa, así como la Virgen de los Reyes cada 15 de agosto.
Tímpano de la Puerta de Palos. Miguel Florentín, hacia 1.520.
La Puerta de Palos, encajada entre la Giralda y el ábside semicircular de la Capilla Real.
Puerta de Palos.
Puerta Vieja, de la Granada o exterior del Lagarto. Comunica la Plaza de la Virgen de los Reyes con la parte cubierta del Patio de los Naranjos; es la de más simple decoración. Actualmente sólo se puede acceder al Patio de los Naranjos desde la Catedral a través de la Puerta de la Concepción y salir por la Puerta del Perdón, por lo que esta puerta permanece cerrada.
Puerta Vieja o de la Granada.
Puerta del Perdón. Con este nombre se conoce a la puerta por la que los almohades accedían al Patio de los Naranjos desde la calle Alemanes y, por tanto, no es propiamente una puerta de la Catedral, pero sí había pertenecido a la antigua mezquita y conserva de aquella época un doble arco apuntado de herradura. 
Puerta del Perdón.
La Expulsión de los mercaderes del templo, relieve de Miguel Florentín.
Relieve y espadaña de la Puerta del Perdón.
Espadaña de la Puerta del Perdón.
              
Doble arco mudéjar.
La Catedral desde la Puerta del Perdón.
Aunque no conocemos la fecha exacta de su edificación, el conjunto debió estar terminado antes del mes de abril de 1.182, en el que se inauguró la mezquita, a falta aún del alminar. Por su cara externa, un gran arco de herradura enmarca la puerta, aunque ésta presenta hoy un conjunto de yeserías renacentistas realizadas en 1.522 por Bartolomé López. También por esos mismos años se colocaron las estatuas de terracota representando a san Pedro y san Pablo y dos ángeles que la flanquean y el relieve de La expulsión de los mercaderes del templo que la corona, obras de Miguel Florentín. Más arriba, el cuerpo se remata con una espadaña.
El doble arco y las puertas desde dentro.
Interior del doble arco.
En el interior del doble arco observamos un altar de mármol y busto de un Ecce Homo, conocido como Cristo del Perdón, todo ello costeado por Sebastián de Santamaría, escribano del Cabildo, al que se le concedió sepultura en dicho lugar en 1.725. Enfrente, contemplamos a san Millán de la Cogolla con estandarte.
Cristo del Perdón.
San Millán de la Cogolla.
Sin embargo, por su cara interior, que da al Patio de los Naranjos, la puerta conserva más claramente el aspecto con que la concibieron los alarifes almohades. De nuevo se repite el arco de herradura, del que ahora podemos observar su primitiva fábrica de ladrillos, sobre la que se levanta un imponente tejaroz, rematado por un cuerpo con arcos lobulados, paños de sebka y, en el centro, una ventana geminada, y coronándose con merlones en escalera.
La parte superior de la Puerta del Perdón, desde el Patio de los Naranjos.
Pero tal vez sea la puerta en sí misma el elemento más interesante del conjunto. Sus dos hojas, de grandes dimensiones, son de madera de cedro y están revestidas de chapas de bronce, que presentan un interesante repertorio decorativo compuesto por motivos de lacerías y atauriques completados con inscripciones en caracteres que repiten versículos del Corán: "el poder pertenece a Alá" y "la eternidad es de Alá". Los grandes aldabones son copias de los originales almohades, también de bronce labrado, que se guardan en el Museo Catedralicio. Esta decoración vegetal estilizada alcanza aquí el cénit del arte de Al-Andalus.
Una de las hojas y aldabón de la Puerta del Perdón.
Nos quedan tres puertas que, si bien no se abren al recinto exterior del conjunto de edificios que forman la Magna Hispalensis, si que comunican la nave principal del edificio con otras dependencias. Son las siguientes:

Puerta del Sagrario. Da acceso desde dentro de la Catedral a la iglesia del Sagrario, aunque actualmente se encuentra cerrada mediante grandes puertas de vidrio. Fue realizada por Pedro Sánchez Falconete en el último tercio del siglo XVII. Enmarcada por unas columnas de orden corintio, en la parte alta encontramos una escultura representando a san Fernando, con santa Justa y San Isidoro a un lado y santa Rufina con san Leandro al otro
Puerta del Sagrario desde el interior de la Catedral.
Puerta de la Concepción. Comunica la Catedral con el Patio de los Naranjos. También el diseño fue realizado por Demetrio de los Ríos y proyectada y finalizada por Adolfo Fernández Casanova en 1.895, Se construyó imitando el estilo gótico para armonizar con el resto del edificio. 

Cimborrio de la Iglesia del Sagrario, desde el Patio de los Naranjos.
Puerta de la Concepción.
Puerta interior del Lagarto. Enlaza la Catedral con la parte cubierta del Patio de los Naranjos. Es la de más simple decoración.Con esta puerta última puerta terminamos el recorrido exterior y de las puertas de la Catedral. Más adelante visitaremos el interior del templo con el mayor detalle posible.

Puerta del Lagarto.

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