Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 20 de marzo de 2011

Iglesia Colegial del Divino Salvador -II. Nave Central y Sacristías.

La entrada para la visita turística se realiza a través de una puerta que existe en el pasillo de entrada al Patio de los Naranjos desde el Salvador. El interior de la iglesia está dispuesto en una gran planta, dividida en tres naves, que a su vez se ordenan en cuatro tramos. 

Nos dirigimos por el pasillo central hacia el Altar Mayor para comenzar allí el recorrido. Vemos en el camino que los grandes pilares son cuadrangulares y tienen adosados medias columnas, con abundante decoración de motivos vegetales.
Pilastras con medias columnas adosadas.
Sobre la zona del crucero se levanta una cúpula, con relieves de los cuatro Evangelistas enmarcados dentro de una ornamentación vegetal. Todo el conjunto se culmina por medio de una linterna, que permite una buena iluminación.
Cúpula de la iglesia del Salvador.
Otra imagen de la cúpula.

Altar Mayor.
En el Altar Mayor, al fondo del Presbiterio se encuentra el gigantesco y magnífico Retablo Mayor de este templo del Salvador. Fue realizado entre 1.770 al 1.779 por el portugués Cayetano de Acosta, según los cánones del más puro barroco sevillano. Consta de un banco o parte inferior, un gran cuerpo central dividido en tres calles, separadas por vistosas columnas salomónicas, y un ático.
Retablo Mayor. Cayetano de Acosta, siglo XVIII.
Altar y Custodia de la Capilla Mayor.
Parte alta del Retablo Mayor.
Parte baja del Retablo Mayor.
Todo el retablo se organiza alrededor del grupo de la Transfiguración, pues este instante de la vida de Cristo alude el máximo apogeo de su divinidad. Por este motivo, todos los templos dedicados al Salvador o al Redentor se encuentran presididos por dicha escena. Es el momento en el que Moisés y Elías, representantes de la Ley, y Los Profetas, conversan con Jesús, declarándolo Mesías y Salvador de la Humanidad, en presencia de los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan, con la figura del Padre Eterno sobre todos ellos, afirmando que Jesús es su Hijo y, por tanto, el Elegido.
El Padre Eterno, en el ático del retablo.
La Transfiguración de Jesucristo, motivo central del retablo.
En las dos calles laterales se disponen seis Arcángeles: (de izquierda a derecha) Yehudiel, Rafael, Baraquiel, Gabriel, Miguel y Seatiel. Coronando el ático también aparecen más Arcángeles, además de incontables angelillos que ocupan cada rincón del retablo.
Los Arcángeles Yehudiel, Rafael y Baraquiel.
Los Arcángeles Gabriel, Miguel y Seatiel.
La bóveda de la Capilla Mayor está decorada con pinturas murales al temple realizadas por Juan de Espinal.
Bóveda del Altar Mayor. Pinturas de Juan de Espinal.
Si nos damos la vuelta, veremos, sobre la puerta de entrada desde la calle, un impresionante órgano de estilo neoclásico rematado con angelitos, y que se sitúa en una tribuna. Fue restaurado hace unos años (300.000 euros del ala), y se ha tratado en el proceso de restauración de respetar al máximo la factura original así como los materiales utilizados. Afortunadamente, los que lo han oído sonar coinciden en que ha valido la pena la inversión. Más adelante volveremos a hablar sobre él.
Órgano neoclásico, recién restaurado. Juan de Bono.
Vista del órgano desde la nave del Evangelio.
Retablo del Cristo del Amor.
A la derecha del la Capilla Mayor se levanta el retablo de la Primitiva, Pontificia Archicofradía y Real Hermandad de Nazarenos de la Sagrada entrada en Jerusalén, Santísimo Cristo del Amor, Nuestra Señora del Socorro y Santiago Apóstol. Es la unión de dos hermandades, por un lado la de la Entrada en Jerusalén, creada en el último tercio del XVI por el gremio de medidores de la Alhóndiga, en la iglesia de los Terceros, y por otro, la del Amor y Socorro, creada en Santiago por fechas similares, con la finalidad de ayudar a los presos. La unión de ambas se llevó a cabo en 1.608. Durante la Guerra de la Independencia se trasladó a San Miguel, entró en decadencia en el XIX y se reorganizó en San Pedro allá por 1.905. Desde 1.922 reside en el Salvador.
Retablo del Cristo del Amor.
En el centro del retablo se encuentra la magnifica imagen del Cristo del Amor que tallara Juan de Mesa. Su precio fue de 1.000 reales, y fue restaurado por Rodríguez Rivero-Cabrera en 1.982. Es la primera de una serie de diez Crucificados contratados por Juan de Mesa, y que en escritura notarial el artista especificó que la haría “por mi persona sin que en ella pueda entrar oficial alguno”. Es de destacar que en la corta vida artística de este discípulo de Martínez Montañés (apenas doce años, pues murió a los 44 de tuberculosis) dejó obras tan importantes como este Cristo del Amor, el Señor del Gran Poder, el Cristo de la Buena Muerte (Hermandad de los Estudiantes), el Cristo del Buen Ladrón (Montserrat) o el Nazareno de La Rambla (Córdoba) entre otras.
Ático del Retablo del Cristo del Amor.
Cristo del Amor. Primera obra firmada por Juan de Mesa.
Cristo del Amor. Detalle.
La advocación alude al mucho amor que tuvo Cristo, pues murió en la cruz por redimir al mundo. El pelícano que está a sus pies simboliza la muerte del Redentor, pues, según la tradición, cuando sus polluelos no tienen qué comer, el ave se abre el pecho, y los alimenta con su sangre, lo mismo que hizo Cristo en la Cruz.

A la izquierda podemos ver la imagen de Nuestra Señora del Socorro, que es obra anónima sevillana del XIX, que se viene atribuyendo a Gabriel Astorga. En el lado opuesto se encuentra la talla de Santiago el Mayor, obra del XVII, de vestir, pero transformada en los siglos posteriores.
Nuestra Señora del Socorro.
Santiago el Mayor.
Retablo de la Borriquita o de los santos Crispín y Crispiniano.
Junto al retablo del Cristo del Amor se ha dispuesto el de la Borriquita, dedicado históricamente a los santos Crispín y Crispiniano, mártires cristianos, zapateros de oficio. Fue tallado en 1.733 por Bartolomé García y montado por los hermanos José Fernando y Francisco José Medinilla.
Retablo de la Borriquita.
En el centro del retablo se expone la imagen de Jesús en su entrada en Jerusalén (la Borriquita), de especial veneración en Sevilla por ser la primera que procesiona en Semana Santa y por la multitud de niños que esperan su paso. Su realización está atribuida a un discípulo de Pedro Roldán de primeros del siglo XVIII.
Detalle de la imagen principal.
Imagen del Retablo de la Borriquita, supongo que representando a san Pablo.
En una esquina de la nave, entre los Altares del Cristo del Amor y de la Borriquita hay una pequeña puerta que nos conducirá a la

Sacristía Alta.
Consta de dos zonas, norte y sur, unidas por un largo pasillo. En todo este recorrido podemos contemplar cuadros, tallas, retablos y objetos de culto de gran valor artístico que constituyen el Museo Colegial.
Vista general de la zona sur de la Sacristía Alta desde la entrada.
Inmaculada. Anónimo sevillano siglo XVIII.
Primera vitrina a nuestra derecha.
Novena dedicada a santa Bárbara. Pertenecía a la antigua Hermandad del mismo nombre. Anónimo sevillano, 1.720.
Libro de Reglas fundacional de la Hermandad de S Cristóbal. Anónimo sevillano. Realizado en pergamino con letras góticas de colores rojo y negro.
Libro de Reglas fundacional de la Hermandad de la Virgen del Carmen. Anónimo sevillano, 1.731. Escrito con letras rojas y marrones.
Libro de Reglas de la Hermandad de la Virgen del Carmen. Anónimo sevillano, 1.855. Su origen se debe a reformas realizadas sobre las reglas originales de 1.731.
Arca eucarística de plata. Antonio Pineda, 1.815.
Cáliz rococó. Antonio Agustín Méndez, sobre 1.800.
Jarras para óleos. Hernando de Ballesteros, siglo XVI.
Gran vitrina del lado izquierdo.
Crismeras. Realizado en plata en la primera mitad del siglo XVII. Estilo manierista. Anónimo sevillano.
Corona de la Virgen de las Aguas, Anónimo sevillano, 1.801-1.830.
Zapatos de la Virgen de las Aguas. Anónimo sevillano, 1.849. Confeccionadas en lamé de hilo metálico de plata bordado en hilo metálico dorado. Suelas de cuero.
Bandejas manieristas. Nicolás de Cárdenas, siglo XVII.
Cruz de cristal de roca y plata. Siglo XVII.
Virgen del Carmen. Óleo sobre lienzo. Anónimo sevillano, siglo XVIII.
Cruz relicario. Bronce dorado. Anónimo, siglo XVII.
Virgen San Juan de un Calvario. Anónimo italiano, siglo XVII. Donado por el arzobispo don Manuel Arias.
Virgen del Carmen. Óleo sobre lienzo. Anónimo sevillano, siglo XVIII.
San Pedro Papa. Realizado en madera policromada por José Montes de Oca, 1.714.
Piedad. Anónimo sevillano, siglo XVII.
Vista general de la zona sur de la Sacristía Alta desde la salida.
La zona sur de la Sacristía Alta se comunica con la norte mediante un estrecho pasillo, en el que , no obstante, podemos ver algunas piezas más:
Pasillo que une ambas zonas de la Sacristía Alta.
Cruz de Altar en plata. Siglo XVII.
Relicario de Santa Bárbara. Anónimo sevillano 1.704.
Detalle de la reliquia.
Vista general de la zona norte de la Sacristía Alta.
Anunciación. Escuela de Duque Cornejo, siglo XVIII.
San Pedro. Anónimo sevillano, siglo XVIII.
Inmaculada. Anónimo sevillano, siglo XVII.
Adoración de los pastores. Juan de Oviedo.
Cajoneras del siglo XIX.
Útiles para la Misa. Siglos XVII a XX.
Retablo-marco del sacrificio de Isaac. 1.717.
Retablo de José Maestre. Óleo de Llanos Valdés.
Misal sevillano de 1.744 con encuadernación rococó.
Inmaculada. Escuela sevillana, siglo XVII.
 San Joaquín y Santa Ana con la Virgen niña.
Crucificado de marfil. Anónimo sevillano, h. 1700.
Cáliz Manierista de plata, siglo XVII. Anónimo sevillano.
Cáliz Manierista de plata dorada, siglo XVII. Anónimo sevillano.
Cáliz Neoclásico de plata dorada, siglo XIX. Anónimo sevillano.
Ecce Homo. Óleo sobre madera. Anónimo flamenco, hacia 1.600.
Palmatoria barroca sevillana de plata. Pedro de Quesada, 1.779.
Portaviático de plata. Anónimo sevillano, hacia 1.776-1.800.
Cruz de Altar de plata. Anónimo sevillano, siglo XVIII.
Imagen desconocida.
Vista de la sala desde la salida.
Subiendo una pequeña escalera llegamos a la

Sacristía Baja.
Está presidida por el Retablo de la Transfiguración, tallado por Juan de Dios Moreno (1.712), con lienzo de Pablo Legot (1.631). En las paredes se alinean sitiales de la sillería del Coro, obra de los hermanos José y Felipe González (me ahorro el chiste fácil) de finales del XVIII. Sobre los bancos de la derecha, dos óleos: una Magdalena de Pedro de Camprobín (1.633) y la Coronación de la Virgen, anónimo sevillano de la primera mitad del XVII.
Retablo de la Transfiguración.
Retablo de la Configuración. Juan de Dios Moreno, 1.712.
Facistol de la Sacristía Baja.
Sitiales del lado izquierdo del antiguo Coro.
Sitiales del lado derecho del antiguo Coro.
Detalle de la talla de los sitiales.
Magdalena. Pedro de Camprobín, 1.633.
Coronación de la Virgen. Anónimo sevillano siglo XVII.
Bóveda de la Sacristía Baja.
En la pared frente al retablo se nos muestran el Crucificado del Buen Viaje (talla anónima de finales del siglo XVI), aunque en la visita de diciembre de 2.011 no estaba, y dos óleos con cabezas cortadas: la de San Pablo y la de San Juan Bautista, ambas de Sebastián de Llanos Valdés (1.670). Sobre todos ellos, un cuadro de gran formato de San Millán en la batalla de Clavijo, anónimo del siglo XVII sobre un tema muy de moda en la época de la Contrarreforma: los santos matamoros (Santiago, San Millán y San Isidoro).
Cristo del Buen Viaje. Anónimo, finales del siglo XVI.
Cabezas cortadas de San Pablo y San Juan Bautista. Llanos Valdés, 1.670.
San Millán en la batalla de Clavijo. Anónimo siglo XVII.
Pila para el agua bendita de la Sacristía Baja.
Salimos de la Sacristía Baja y, en el pasillo que nos conduce de nuevo a las naves centrales, encontramos dos óleos sobre lienzo, anónimos sevillanos del siglo XVII: San Pedro y San Pablo. En la pared de enfrente otro de la misma época: La Adoración de los pastores. Sobre el dintel de la puerta del pasillo se ha dejado al descubierto parte de la obra de ladrillo que corresponde a la antigua mezquita.
San Pablo. Anónimo sevillano siglo XVII.  
San Pedro. Anónimo sevillano siglo XVII.  
Adoración de los pastores. Anónimo sevillano siglo XVII.  
Estatutos fundacionales de la Hermandad del Salvador.
Restos de la Mezquita Mayor.
Atravesando esta puerta, salimos de nuevo a la iglesia y damos por terminado el día.