Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

sábado, 19 de marzo de 2011

Iglesia Colegial del Divino Salvador -I. Exterior y Patio de los Naranjos.


La Plaza del Salvador siempre ha sido un lugar privilegiado dentro de la ciudad de Sevilla. Dentro de su perímetro ha albergado mansiones romanas, templos cristianos hispanorromanos, mezquitas, cementerios, hospitales, iglesias cristianas góticas y barrocas, tenderetes de frutas y verduras y todo tipo de comercios que se apiñaban a su alrededor.
Iglesia del Salvador.
Iglesia del Salvador, con entrada al Patio de los Naranjos (izquierda).
Iglesia del Salvador, desde calle Villegas.
Formaba parte del Foro Romano de la ciudad y en ella se encontraba una construcción de tipo basilical en el lugar que ahora ocupa la iglesia del Salvador. Según Antonio Collantes de Terán Sánchez, existió uno en el período de Tiberio (contemporáneo de Jesucristo) y otro en los tiempos de Teodorico el Grande, rey de los ostrogodos, de los siglos V-VI, en un nivel superior al anterior.

En el año 829, debido al aumento de población de la zona, Abd al-Rahman II ordena al cadí de Isbiliya la construcción de una mezquita, que se erige sobre los restos romanos antes citados; Ibn Adabbas sería la mezquita mayor de la ciudad hasta la construcción, en 1.184, de la nueva Mezquita Mayor en los terrenos de la actual Catedral.

Aunque en un principio se prohibió el uso de la antigua mezquita, con el fin de obligar a los fieles a ir a rezar a la nueva, unos años después se reabre, siendo restaurada por orden de Abu Yaqub Yusuf al-Mansur, responsable entre otras cosas de la construcción de la Mezquita Mayor de Sevilla (con su Giralda), de la Kutubia de Marrakech y de la Torre de Hasan de Rabat. Son los años del máximo esplendor almohade. 
Entrada al Patio de los Naranjos desde la Plaza del Salvador.
Pasillo de entrada desde la Plaza del Salvador.
De esta mezquita se conserva tan sólo la base de la torre o alminar (unos diez metros sobre el nivel del suelo y otros dos metros por debajo) y restos de arcos y capiteles tanto romanos como visigodos en el Patio de los Naranjos del Salvador. Precisamente estos arcos indican que el nivel del suelo del Patio en la época almohade debió ser de unos tres menos inferior al actual.
Restos de arcos de la antigua mezquita, en el Patio de los Naranjos.
Aprovechemos la ocasión para visitar el Patio de los Naranjos de la iglesia del Salvador. Podemos entrar en él por dos lugares: desde la calle Córdoba o atravesando la portada que da a la plaza. Por este último acceso podremos observar, si están abiertas las puertas de madera, la Capilla del Cristo de los Desamparados, obra de Ambrosio de Figueroa, en la que expone el Crucificado titular y, a la izquierda, tras una hornacina acristalada, la Virgen del Prado, obra moderna de 1.950 de Antonio Montero Sánchez. Desgraciadamente el vidrio que cierra la entrada y el poco espacio disponible hace prácticamente imposible obtener una fotografía medianamente decente.
Parte superior de la Capilla del Cristo de los Desamparados.
Interior de la Capilla del Cristo de los Desamparados.
Bóveda de la Capilla del Cristo de los Desamparados.
Virgen del Prado.
Virgen de ¿?
Entrada al Patio de los Naranjos de la iglesia del Salvador desde la calle Córdoba.
En el interior del Patio vemos la antigua fuente, que servía en la época almohade para que los que acudían a la mezquita realizaran sus abluciones.
A la derecha de esta fuente encontramos la entrada a la cripta de la iglesia, sobre la que se está realizando un proyecto que permita visitarla. Según me indica un amable lector, esta cripta, propiedad de las Archicofradía Sacramental de Pasión se extiende por debajo de la Capilla Sacramental, y en ella están enterrados, entre otros don Carlos de Borbón y Borbón, sus hijos y su esposa doña Luisa de Orlèans, nieta de Fernando VII y abuela de Juan Carlos I.

A ambos lados de la puerta figuran dos parejas de imágenes que no había podido identificar, pero que un amable lector me indica que son los Cuatro Padres Latinos de la Iglesia: san Ambrosio, obispo de Milán, san Agustín, obispo de Hipona, san Jerónimo y san Gregorio Magno Papa.
Entrada a la Cripta de la iglesia del Salvador.
San Ambrosio, obispo de Milán.
San Agustín, obispo de Hipona.
San Jerónimo.
San Gregorio Magno Papa.
Vista de la iglesia desde el Patio de los Naranjos.
Mirando de frente a esta parte trasera de la iglesia, a nuestra izquierda, se muestra desde hace poco  al público la Capilla de los Pineda. Se trata de una capilla funeraria de carácter privado, fundada a finales del siglo XIV por la familia Pineda para el enterramiento de sus miembros. El conjunto forma un espacio en el que se mezclan elementos góticos con la tradición constructiva islámica. En esta capilla se situaban tres laudas sepulcrales, con decoración de azulejos, de las cuales se conserva solamente una de ellas.
Entrada a la Capilla de los Pineda.

Imágenes de la Capilla de los Pineda.
Detalles del Patio.
Escudo de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, mostrando la Cruz de la Fe sobre una granada, con una estrella entre ambas, según me apunta un amable lector.
Cruz de Polaineros, a menudo confundida con la Cruz de la Culebras, que veremos luego.
Detalles del Patio de los Naranjos.
Cuando los cristianos conquistaron la ciudad permitieron que siguiera ejerciendo su función esta mezquita de Ibn Adabbas, hasta que en el año 1.340 se instaló en ella la Parroquia del Salvador, que antes había tenido su sede en otro lugar.

La Plaza del Salvador era conocida también como Plaza del Cementerio o Cementerio de San Salvador, debido a su uso como tal hasta el siglo XVII. Aquí podemos hacer una aclaración: en Sevilla no hubo cementerio municipal hasta el siglo XIX y, además, los muertos debían ser enterrados en suelo sagrado. Aparecen entonces las mismas diferencias sociales que en vida: los ricos son enterrados en capillas de los templos cuya construcción o reformas costean; los acomodados reposan en las criptas de esos mismos templos y los pobres son inhumados en el exterior, en el claustro, los patios o las proximidades de la iglesia, que también eran considerados suelo sagrado. En la Plaza del Salvador se añade, además, la presencia del Hospital de San Juan de Dios, que también enterraba sus muertos en ese lugar.
Imágenes de la iglesia desde la Plaza Jesús de la Pasión (vulgo Plaza del Pan).
El edificio original de la iglesia del Salvador resistió hasta 1.671, muy dañado por los estragos del tiempo y por los terremotos. Ese año, el arzobispo Antonio de Paino, durante una visita que hace a la Virgen de las Aguas, comprueba el estado ruinoso del edificio y ordena su demolición. 

Se construyeron dos templos cristianos después de la mezquita. El primero, que contó con la colaboración de Bernardo Simón de Pineda y Pedro Roldán y la dirección de Esteban García, fue construido de nueva planta en cinco años, de 1.674 a 1.679, un plazo de tiempo muy breve en esa época. La financiación del templo se realizó mediante limosnas recogidas entre la feligresía y con importantes apoyos de las rentas de la Colegial e Iglesia de Sevilla. El día 24 de octubre de 1.679, con el edificio casi terminado, a las cuatro de la mañana, el templo se hundió totalmente, dejando sólo los muros exteriores.

El segundo templo respetaba la planimetría del edificio hundido, esto es, las cimentaciones correspondientes a las tres naves del templo. Se consultó el nuevo proyecto a Eufrasio López de Rojas, maestro mayor de la Catedral de Jaén, insistiendo, como es natural, en la seguridad y estabilidad del nuevo edificio. También se llamó a José Granados, responsable entonces de las obras de la Catedral de Granada. Finalmente, las obras concluyeron en 1.719.

El día 28 de Junio de 1852, en virtud del Concordato entre Isabel II y la Santa Sede se suprimió el carácter de Colegial, quedando el Salvador reducido a una parroquia más de Sevilla. Esto supuso un importante cambio del estatus religioso y económico del edificio: al suprimirse su carácter colegial, el coro se hizo innecesario. Ya el 28 de Junio de 1861 los clérigos encargados de la parroquia solicitaban al Cardenal Arzobispo la supresión del coro

Las tres portadas de la iglesia del Salvador.
De estilo barroco, la Iglesia del Salvador presenta tres portadas, correspondientes a las tres naves del edificio, siendo más alta la central, en cuyo centro se disponen dos ángeles que sujetan un escudo con el Agnus Dei. En cada una de ellas se dispone una ventana circular, más grande la central. Las tres naves están separadas por dobles pilastras, que se repiten en los extremos. Corona el conjunto una gran espadaña rematada por un frontón y una cruz de forja.
Portada izquierda.
Portada central.
Portada derecha.
Entre las rejas que cierran el compás del Salvador y sus muros, se erige la pequeña Capilla del Carmen. Es de pequeño tamaño y si nos fijamos podremos ver el escudo del Carmelo sobre el entablamento de dicha capilla. En la actualidad muestra una imagen de la Inmaculada, sin más adornos. 
Capilla del Carmen.
Inmaculada de la Capilla del Carmen.
Siguiendo por el exterior de la Iglesia del Salvador en dirección a Cuesta del Rosario, llegamos a la confluencia de la Plaza con Villegas. Allí encontramos un chaflán en el que se enmarca una sencilla cruz de madera (la Cruz de las Culebras), bajo la cual figura el bando del rey Juan II de Castilla ya comentado en la Leyenda del Hombre del Piedra, como narrábamos en la entrada

http://leyendasdesevilla.blogspot.com/2011/01/leyenda-del-hombre-de-piedra.html

Girando esa esquina podremos observar el magnífico retablo cerámico del Santo Cristo del Amor, titular de la cofradía del mismo nombre, obra de 1.930 de Enrique Mármol Rodrigo. Es el más grande de los retablos existentes en Sevilla pues reproduce al Cristo a su tamaño real. De gran mérito también es el tejaroz de madera que lo resguarda.
Cruz de las Culebras y retablo cerámico del Cristo del Amor.
Cruz de las Culebras.
Lápida con las órdenes del rey don Juan en la que se indica 
la obligación de arrodillarse ante el Santísimo Sacramento.
El azulejo del Cristo del Amor, en solitario.
Vista de la iglesia desde la Cuesta del Rosario.
Nos dirigimos al interior de la iglesia, entrando por la portada que da  a la Plaza del Salvador, no sin antes detenernos ante la efigie colocada en la Plaza de Martínez Montañés (y no Montañez, como se escribe a menudo). Como ha ocurrido con otros monumentos sevillanos, ha tenido diferentes ubicaciones;  originariamente se instaló en la Plaza del Salvador, en 1.965 fue llevado a la esquina  de la Catedral de Sevilla, frente al Archivo de Indias, bajo el magnolio gigante que allí se encuentra. Su estancia allí fue efímera pues a principios de los años ochenta volvió al Salvador. Llama la atención que su colocación en dicha Plaza no está en el centro de la misma como seria lo habitual de un monumento sino que esta en uno de sus lados, facilitando el transitado transito peatonal por la misma ,así como de las muchas procesiones de Semana Santa y del Corpus. Una leyenda sevillana afirma que se colocó en ese preciso lugar porque allí era donde el Maestro de colocaba todos los años para ver salir su Señor de Pasión.
Monumento a Martínez Montañés, obra de Agustín Cid (1.924), situado en la Plaza del Salvador. La Inmaculada que porta en sus manos es "La Cieguecita" de la Catedral.
Primer plano del genial escultor.
La visita al interior de la iglesia la dejamos para próximos días.