Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 30 de octubre de 2011

Conjunto Arqueológico de Itálica, -III y final.

Regresamos a la bifurcación y tomamos el lado derecho. Entre los árboles ya es posible ir obteniendo alguna fotografía del anfiteatro.

Ya hemos dado la vuelta completa, llegando al punto de partida. Es hora de visitar por dentro el 

Anfiteatro.
Está situado fuera del recinto amurallado, próximo a una de las puertas principales de la ciudad. Data su construcción de época de Adriano. Su eje mayor este-oeste coincide con la vaguada natural que se aprovechó para la construcción del graderío.
Columna en la entrada del Anfiteatro.
Entrada al Anfiteatro.
Lado izquierdo de la entrada al Anfiteatro.
Lado derecho de la entrada al Anfiteatro.
De la fachada se ha conservado muy poco pero seguiría el esquema clásico. De las columnas se ha conservado el arranque y un capitel corintio. La planta baja tiene cuatro galerías, dos al este y dos al oeste que discurren por el óvalo y dan acceso a la grada.

Tomamos a la derecha y entramos por la galería interior que recorre el lado derecho del edificio.
Entrada a la galería interior.
El Anfiteatro esta edificado con opus caementicium  y revestido por opus quadratum u opus latericium testaceum. Los lugares más destacados estaban estucados o recubiertos de mármol.
Aquí vemos el tremendo desgaste producido en algunas zonas del anfiteatro.
Interior de las fosas bestiarias (Fotografía cortesía de Joaquín Morales García).
Interior de las fosas bestiarias (Fotografía cortesía de Joaquín Morales García).
Otra foto de la galería de la fosa bestiaria (información y fotografía proporcionada por Joaquín Morales García).
Hacia el centro de la galería principal se abren dos estancias, la de la derecha, excavada sería un sacellum, con el suelo de mármol; en ella se halló un ara. Cerca se encontraron más aras y una placa en bronce. También se descubrieron exvotos con plantae pedum que se suponen que eran de magistrados que buscaban protección y el favor de la divinidad.
En esta galería interior se encuentran las puertas traseras de los
edificios cuya fachada daban a la galería principal.
En una de las habitaciones laterales encontramos una copia de la Tabula Gladiatoria, cuyo original se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Se trata de una placa de bronce, de 155 x 62 cm, que tiene grabadas una serie de disposiciones sobre la celebración de espectáculos en la arena, dictadas por el emperador Marco Aurelio. Fue encontrada en Itálica en 1.888, aunque se ignora el lugar concreto.
Tabula Gladiatoria.
Sala en la que se encuentra la Tabula.
Hornacina con rejilla inferior situada en la sala de la Tabula, usada como retrete o como lugar de aseo (información y fotografía proporcionada por Joaquín Morales García).
Una serie de puertas porticadas comunican la galería anterior con la arena.
Aquí la vemos desde fuera.
Galería lateral que parte de la principal.
Hemos llegado al final de esta parte derecha de la galería interior, por lo que saltamos a la arena.

En la arena se halla la fosa bestiaria, espacio subterráneo de planta rectangular dividido en tres naves longitudinales por ocho pilares. La nave central se prolonga por el eje este-oeste hasta los pórticos. La fosa estaba cubierta con madera. Las naves laterales se supone que estaban destinadas a las estancias para las fieras o atereceos del anfiteatro. El nivel de la arena estaba por debajo del actual y mide 70,6 x 47,3 metros.
La arena del anfiteatro.
Columnas de la Fosa Bestiaria.
El podio de la arena, que se encontraba revestido de mármol, mide unos tres metros y medio; tras él discurre la galería anular, que se comunica con la arena a través de diez puertas. De esta galería anular partían accesos a la ima cavea  y, a la altura del eje menor,  se abren dos vestíbulos flanqueadas por bancos empotrados y unos nichos con dos escaleras de acceso al pulvinar, tribuna.

La grada se aprecia muy bien desde la arena y conserva la típica distribución. ima, media  y summa cavea con sus baltei  praecinctiones. El graderío conservado en la actualidad tan solo alcanza la mitad de la altura que tendría el edificio. Veamos algunas imágenes del mismo:

Esta serie de seis fotografías nos muestran vistas de las gradas del anfiteatro, actualmente cerrado al visitante. Las imágenes son también de Joaquín Morales García.
Las gradas, vistas desde la arena.
La parte trasera del edificio está sin excavar. Próximo a la porta libitinensis, se hallaría el spoliarium, lugar donde se depositaba a los caídos durante la lucha a la espera de la comitiva ritual al final de los juegos.
Zona del spoliarium, donde se depositaba a los caídos hasta la finalización
del espectáculo. Todavía  no ha excavado esta zona del Anfiteatro.
Las cinco fotografías anteriores nos muestran la salida al spoliarium desde el interior de la galería perimetral. (información y fotografías proporcionada por Joaquín Morales García).
Eje principal este-oeste. Zona trasera.
Eje principal este-oeste. Zona trasera.
Se cree que siempre estuvo visible, aunque partes de él fueron reutilizadas para construcciones posteriores. Desde el siglo XVI tenemos grabados y descripciones. Pero en 1.711 una parte fue demolida para levantar muros que controlasen las crecidas del río. En 1.979 se construyó la carretera hacia Extremadura con las "canteras de Itálica". Fue expoliado continuamente hasta principios del siglo XX.
En dirección a la salida, a la izquierda, hay un bonito edificio en el que se encuentra la administración del lugar y la sala de audiovisuales.
Edificio con la sala de audiovisuales.
En el porche podemos ver algunas reproducciones de obras romanas encontradas en el recinto.
Reproducción de la cabeza de la diosa Fortuna, cuyo original
se encuentra en el Museo Arqueológico de Sevilla.
Una vez visto el conjunto de la Nova Urbs, nos trasladamos a Santiponce para ver lo que ha quedado de la ciudad antigua. Para ello, salimos de Itálica en dirección Santiponce por la travesía principal, giramos la primera calle a la derecha y, después, la segunda a la izquierda (calle Trajano). En el lugar en que se estrecha la calle, en el lado izquierdo veremos las termas, protegidas por una verja.

Termas Menores.
A estos restos se le han dado numerosas interpretaciones, hasta que Demetrio de los Ríos estudió el conjunto.
Vistas generales de las Termas Menores.
Las termas se situaban fuera del pueblo hasta que en siglo pasado este creció. El solar no abarca en su totalidad toda el área de las termas, esta se extiende por debajo de las casas circundantes. Respecto al plano dibujado por de los Ríos, hay zonas ocupadas por casas, especialmente el acceso a ella, la puerta principal.  El edificio esta construido con opus testaceum, y numerosos ladrillos llevan estampados en relieve las letras CIP.
Criptoportico. Lugar donde se situaban los hornos.
Otra vista del Criptoportico.
Detalle de la zona.
CaldariumSala cálida de las termas.
Al fondo a la izquierda, la sala de temperatura fría (Frigidarium).
Zona de sauna.
El edificio esta datado en época de Trajano, aunque se realizaron obras de consolidación y reformas posteriormente.
Vistas las termas, regresamos por donde vinimos (la calle es de dos sentidos) y, llegando a la travesía, veremos justo enfrente, un aparcamiento público y gratuito. Dejamos el coche allí y nos dirigimos al Teatro, por la calle de los Pajarillos (el lateral del aparcamiento), calle Velázquez y Siete Revueltas, llegando finalmente al mirador del


Teatro.
Está datado en la época de Augusto, aunque tiene reformas posteriores. Se haya fuera del recinto amurallado ocupando la ladera norte del llamado Cerro de San Antonio. Su estructura es la típica de los Teatros romanos: cavea, orchesta, proscaenium, scaenae frons...Tenía aforo para unos 3.000 espectadores y estuvo en uso unos tres siglos.
Fue el fraile Zeballos en el siglo XVIII el primero que nos informa de él. Decía que había dos teatros en Santiponce. Sea como fuere en 1.937, en el corral de una casa, se hallan algunos sillares y es en 1.971 cuando se realizan las primeras campañas. Se encontraron la mayor parte de las gradas, el escenario y restos escultóricos y epigráficos. Posteriormente, en los años 90 se expropian algunas casas y se sigue con los trabajos. 
Actualmente sigue en obras, por lo que no se puede visitar, aunque sí verlo desde el observatorio del Cerro de san Antonio.

En la zona trasera del teatro se han encontrado varios enterramientos, según nos muestra esta fotografía del amigo Joaquín Morales:
Una vez terminados en el mirador regresamos por el mismo recorrido pero si, al terminar Siete Revueltas y empezar Velázquez, giramos a la izquierda en vez de a la derecha, pocos metros después de la curva que hace la calle podemos disfrutar de otra vista natural del Teatro.
El observatorio "oficial" visto desde el "oficioso".
Aquí vemos parte de las gradas y de la orchestra.
Y aquí se comprueba que detrás del Scaenae Frons queda mucho por hacer.
Doy ya por terminada la vista al Conjunto Arqueológico de Itálica. Ha sido un recorrido interesante, en el que he recordado detalles de mi niñez, porque ¿quién no ha ido con su colegio alguna vez a "Las Ruinas de Itálica"?
Añado un enlace recientemente encontrado, que nos muestra el conjunto visto desde el aire: