Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

sábado, 10 de marzo de 2012

Iglesia de san Esteban, -II y final.

Pasamos ahora a la nave del Evangelio, a cuyos pies continuamos la visita. En dicha ubicación encontramos el retablo de san José, anónimo, de estilo rococó y fechado en 1.780. Nos muestra al titular con el Niño, flanqueado por san Antonio y san Bartolomé, con san Blas en el ático. 
Retablo de san José.

De la misma época y estilo es el retablo de la Capilla Sacramental. Se cierra con una verja de madera de la segunda mitad del siglo XVII, sobre la que existe desde 1.960 una interesante pintura del artista sevillano Alfonso Grosso y que representa al santo arzobispo de Valencia, Juan de Ribera nacido en la feligresía de san Esteban. El retablo está presidido por una Inmaculada de finales del XVII atribuida a Agustín Perea, con san José y el Bautista a los lados. Paredes y cúpula semiesférica están adornadas con abundantes yeserías y pinturas al fresco que representan medallones de guerreros y temas animales. Sobre un pedestal, junto al muro derecho, podemos contemplar la talla de un Corazón de Jesús, obra juvenil del imaginero Sebastián Santos Rojas.
Portada barroca de la Capilla Sacramental.
San Juan de Ribera. Alfonso Grosso, 1.960.
Retablo de la Inmaculada.
Inmaculada.
San José con el Niño.
San Juan Bautista.
Custodia del retablo de la Inmaculada.
Bóveda de la Capilla Sacramental.
Vidrieras de la Capilla Sacramental.
Yeserías y pinturas en los muros laterales de la Capilla Sacramental.
Corazón de Jesús. Sebastián Santos Rojas.
Antiguas pinturas de la capilla.
Entre esta capilla y la cabecera de la nave vemos colgando del muro un cuadro de gran formato que representa La degollación de san Juan Bautista, de autor italiano desconocido del siglo XVII.
La degollación de san Juan Bautista. Anónimo italiano siglo XVII.
Terminamos el recorrido por esta nave del Evangelio en su cabecera, donde se sitúa el retablo de Nuestra Señora de la Luz, de estilo neobarroco y titular de la Hermandad de Gloria del mismo nombre. A los lados de la titular se sitúan san Lorenzo y san Esteban y, en el ático, san Miguel dando muerte al dragón.
Retablo de Nuestra Señora de la Luz.
Nuestra Señora de la Luz.
Pasamos sin más demora al presbiterio, donde nos espera el interesante Retablo Mayor, elaborado por Leonardo de Figueroa entre 1.629 y 1.639. Se compone de banco, dos cuerpos y ático, decorados con once pinturas de diversos tamaños. Las dos más pequeñas se sitúan en el banco y representan La Visión de los Animales Impuros de san Pedro (izquierda) y La Conversión de san Pablo; están atribuidas a los hermanos Polanco o a Zurbarán.
Retablo Mayor. Leonardo de Figueroa, 1.629-1.639.
En el primer cuerpo se representa El martirio de san Esteban, en el centro y de mayor de tamaño, de los hermanos Polanco y, a los lados, San Pedro y San Pablo, ambos de Zurbarán.
El Martirio de san Esteban. Hermanos Polanco.
San Pedro. Francisco de Zurbarán.
San Pablo. Francisco de Zurbarán.
El segundo cuerpo está presidido por La Adoración de los pastores, de los hermanos Polanco, en el centro e igualmente de gran tamaño, con San Hermenegildo Izquierda) y San Fernando (derecha) a los lados, igualmente de Zurbarán.
La Adoración de los pastores. Hermanos Polanco.
Arriba: Crucificado, de Zurbarán.
San Hermenegildo (abajo) y la Virgen de los Dolores (arriba). Ambas obras atribuidas a Zurbarán.
San Fernando (abajo) y San Juan (arriba). Zurbarán.
El ático está ocupado por un Crucificado en el centro, la Virgen de los Dolores (izquierda) y San Juan Evangelista (derecha), todos ellos atribuidos a Zurbarán.

El altar del presbiterio está decorado por un azulejo frontal mudéjar del siglo XIV. También vemos en la zona izquierda una imagen de un obispo con mitra portando la maqueta de una iglesia (¿San Agustín?¿San Ambrosio?) y en la derecha, cercana a los escalones, una Dolorosa, imágenes de las que no he podido obtener información alguna.
Muro izquierdo del presbiterio: ¿San Agustín?¿San Ambrosio?
Dolorosa desconocida.
Bóveda de crucería del presbiterio.
Ya visto el presbiterio, a nuestra derecha, justo en la cabecera de la nave de la Epístola, se encuentra la capilla del Cristo del Buen Viaje, lugar habitual del titular de la Parroquia excepto cuando, como en este caso, hay algún acontecimiento litúrgico. Se trata de un reducido espacio, resto de la primitiva iglesia mudéjar, cuyo interior se puede ver desde la calle a través de una ventana que era la usada antiguamente por los viajeros para encomendarse al Cristo. En los momentos de la visita exhibía un Niño Jesús vestido de nazareno con los colores de la Hermandad.
Capilla de Nuestro Padre Jesús de la Salud y el Buen Viaje.
Niño Jesús vestido de nazareno con los colores de la Hermandad.
A continuación se alza un retablo neoclásico en cuyo centro se halla la imagen de vestir de Nuestra Señora de los Desamparados, obra de Manuel Galiano Delgado de 1.923 y cotitular de la Hermandad. El día de las fotos se nos mostraba vestida a la usanza judía, formando un conjunto magnífico.
Retablo neoclásico de la Virgen de los Desamparados.
Nuestra Señora de los Desamparados, vestida a la usanza hebrea.
Con esto, ya hemos llegado a la entrada del templo, pudiendo dar por terminada la visita, no sin antes recordar un par de curiosidades:
  • En esta iglesia se bautizaron, entre otras personas importantes, el insigne pintor Juan Valdés Leal y el capuchino fray Isidoro de Sevilla.
  • Durante la restauración se ha constatado la existencia de dos pasadizos que comunicaban la Casa de Pilatos, residencia de los duques de Medinaceli, casa nobiliaria muy ligada a la parroquia, con el templo. Se sabía por testimonios escritos de su existencia, pero nunca se había podido comprobar. Por uno de esos túneles accedían los duques a la nave de la Epístola para escuchar misa, mientras que el otro, que daba a la nave del Evangelio, era utilizado por los criados. Estos pasadizos existieron hasta después de la I República, siendo cegados poco después. El permiso para su construcción se llevó a cabo mediante la donación, por parte de la casa ducal  de 500 maravedíes, que se usaron para la construcción del retablo mayor.