Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

lunes, 30 de abril de 2012

Iglesia de san Martín, -I.


San Martín de Tours nació en la Panonia (actual Hungría) el año 316 d.C. Ingresa con quince años en la guardia imperial romana, siendo miembro del ejército durante veinticinco años, sobre todo en territorio de la Galia.

Apenas seis años después de comenzar su período militar se produce la leyenda más famosa en torno a su vida. Sucedió que entrando en Amiens, durante un riguroso invierno, encontró a un pobre que, aterido y temblando de frío, le pidió limosna. Martín, compadecido de él, sacó su espada y cortó su capa, cediendo al mendigo la mitad, pues la otra mitad pertenecía al ejército. A la noche siguiente Cristo se le aparece en sueños rodeado de ángeles y cubriéndose con la media capa, agradeciéndole el gesto.
San Martín. Catedral de StGatien, Tours (Francia).

Tras esta experiencia, Martín decide dejar el ejército romano y convertirse al cristianismo, pero el emperador le niega su licencia, lo que le obliga a completar los veinticinco años preceptivos de servicio. Finalizado éste, se bautiza y se pone a las órdenes de san Hilario, en Poitiers.

En el año 370 es nombrado obispo de Tours. Su vida pastoral se caracterizó por una intensa labor de evangelización y de lucha contra las costumbres paganas. El 8 de noviembre del 397 muere en Candes. Sus restos descansan en un espectacular mausoleo en la basílica de Tours.
Tumba de san Martín, en la basílica de Tours.
San Martín de Tours fue en la Alta Edad Media uno de los santos mas populares de Occidente. Se le suele representar vestido de obispo o, más frecuentemente, a caballo, con uniforme romano y partiendo con su espada la capa que cede al mendigo, situado al pie de su cabalgadura. Su festividad se celebra el 11 de noviembre, coincidiendo con la matanza del cerdo en muchas regiones de España, de ahí el origen de la expresión: “A cada cerdo le llega su san Martín”.

La actual Hermandad de la Sagrada Lanzada, cuya sede es esta iglesia de san Martín, es el fruto de la fusión a lo largo de los siglos de seis hermandades distintas: la Santa Espina, la Sacramental de San Martín, la Concepción de Regina, la Esperanza Divina Enfermera, la de Nuestra Señora de Guía, y la de María Santísima del Buen Fin, en un rosario de uniones que se inicia en el siglo XVI y finaliza en 1.815, hasta constituir la Real, Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental, Concepción de Nuestra Señora, Santa Espina de Nuestro Señor Jesucristo, Ánimas Benditas. Nuestra Señora de la Esperanza Divina Enfermera y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Lanzada de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora de Guía, San Juan Evangelista y María Santísima del Buen Fin.

La parroquia de san Martín nace con la toma de Sevilla por parte de Fernando III, adaptándose a una mezquita allí existente, de la que la actual torre fue el primitivo alminar. La iglesia que ha llegado hasta nuestros días se inició en el año 1.342, en estilo gótico, aunque no se terminó totalmente hasta principios del siglo XV. Se cree que en ella intervino Alonso Rodríguez, Maestro Mayor de la Catedral hispalense entre los años 1.496 y 1.513, que se encargó del cerramiento de sus bóvedas.
Iglesia de san Martín. Fachada de la plaza.
La iglesia destaca por ser uno de los pocos ejemplares góticos existentes de una sola nave, cuyos tramos se cubren con bóvedas nervadas, unidas longitudinalmente por medio de un espinazo central, y sustentadas lateralmente con grandes contrafuertes. Tanto los muros de la iglesia como los tramos de las bóvedas entre los nervios, están construidos en su totalidad en ladrillo.

El templo dispone de dos puertas. Por un lado, y dando a la plaza de san Martín, se abre la portada de zona de la Epístola, de estilo neoclásico, con pilastras que soportan un frontón triangular. En la fachada que da a la plaza podemos observar dos retablos cerámicos: María Santísima del Buen Fin (Cerámica Gran Poder, 1.996) y Santísimo  Cristo de la Sagrada Lanzada (Rafael Abad Mejías, 1.996). Precede a esta puerta un pequeño atrio enrejado.
Portada de la plaza de san Martín.
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Retablo cerámico del Santísimo Cristo de la Sagrada Lanzada. Rafael Abad Mejías, 1.996.
Retablo cerámico de María Santísima del Buen Fin.
La otra portada es la que se abre a los pies y da a la actual calle Divina Enfermera, antes llamada Lerena. Se trata de una portada muy modesta de doble arco apuntado, rematado por un sencillo tejaroz. Destaca que todo el lienzo de esta fachada está realizado en ladrillo y piedra, y se remata por medio de una bonita vidriera con lacería. A su lado se alza la torre, realizada en ladrillo, en cuyo cuerpo superior de campanas se abren dos vanos de herradura enmarcados en alfiz en cada frente. A la derecha de este ingreso se alza el retablo cerámico de la Divina Enfermera, titular de la Hermandad de Gloria que radica en esta iglesia de san Martín.
Portada de los pies de la iglesia.
Parte superior de la portada.
Campanario de la iglesia.
Esquina de la iglesia.
Retablo cerámico de Nuestra Señora de la Esperanza Divina Enfermera.
El interior del templo es de una sola nave con cuatro tramos y presbiterio de planta cuadrada cubierto con bóvedas de nervaduras sexpartitas. Esta parte de la iglesia se ilumina por medio de vidrieras de lacería, que han sido restauradas recientemente.

Entramos en la iglesia por la portada de la Epístola (la que da a la plaza) y comenzamos el recorrido por nuestra derecha, continuando después en sentido contrario a las agujas del reloj.
Vista general de la iglesia de san Martín.

Pila de agua bendita.
La Capilla del Reposo es nuestro primer destino. Cerrada y usada como almacén durante muchos años, en octubre de 2.009, con el patrocinio de la Real Maestranza de Caballería, se completó la restauración de su principal elemento, el altar de la Piedad, situado sobre el muro izquierdo. Es de estilo rococó, bastante más moderno (1.765) que las pinturas que alberga, que son de 1.608. El autor de las pinturas fue Juan Guy Romano, artista flamenco con formación italiana, poco conocido (solo se conserva otra obra suya, un Crucificado, propiedad del Ayuntamiento), pero de gran mérito artístico. El retablo aloja una pintura central de mayor tamaño, que representa El Descendimiento, y otras cuatro menores que muestran La Resurrección y La Ascensión de Cristo, junto con representaciones  de San Lorenzo y San Esteban.
En dicha pintura central, el cuerpo muestra de Cristo ilumina las figuras que lo rodean. La Virgen sostiene en sus manos, con gesto tierno y doloroso, la mano izquierda de su Hijo, que se dispone a besar. El resto de las figuras del cuadro contemplan a Jesús con gestos de tristeza y admiración.
Capilla del Reposo.
Altar de la Piedad.
Altar de la Piedad.
En el muro derecho de la capilla se expone el Ecce Homo de la Santa Espina, busto encargado por la Hermandad en 1.652, para colocarlo sobre el tabernáculo en el que se veneraba la reliquia de la Santa Espina. A principios del XIX fue trasladado a la Capilla Bautismal, con intención de que pudiera ser contemplado desde el exterior, a través de una ventana, de manera similar a como está situado el Cristo del Buen Viaje, de san Esteban. Fue retirado del culto en 1.889 y colocado en esta capilla después de su restauración. 
Ecce Homo de la Santa Espina.
Teóricamente, debería situarse en esta capilla la figura ecuestre de san Longinos, aunque en el momento de realizar las fotografías (Cuaresma) es posible que ya se encontrara sobre el paso. Completa la capilla un paño de azulejos, en la pared frontal, datado en el siglo XVII.
Azulejos de la Capilla del Reposo. Siglo XVII.
Bóveda de la capilla, pendiente de restauración.
Sobre la capilla del Reposo podemos contemplar un órgano neoclásico del siglo XVIII.
Órgano neoclásico, sobre la capilla del Reposo.
A continuación, sobre una repisa, encontramos una pequeña imagen de Santa Rita de Casia.
Santa Rita de Casia.
Le sigue el Altar de San Francisco de Paula, del año 1.827, ejecutado por Francisco de Acosta y policromado por José María González. Preside una imagen de san Francisco de Paula, anónima. Corona el retablo una pintura, también anónima, de la Santa Faz.
Altar de san Francisco de Paula.
En la cabecera de la nave se alza el altar de la Divina Enfermera, titular de la Hermandad de Gloria. El altar es de 1.667, atribuido a Cristóbal de Guadix. Está enmarcado por columnas salomónicas, que flanquean a la titular, la Divina Enfermera, una Virgen de vestir, del siglo XVII, aunque muy retocada tanto en 1.786 como en 1.932. Corona el altar un relieve en el que se representa al Dios Padre.
Altar de la Virgen de la Esperanza Divina Enfermera.
El nombre de Divina Enfermera procede del hecho de haber sido titular del hospital de la Expectación, fundado por Fernando III, que se encontraba en la Correduría, muy cercano a la iglesia de san Martín. Cuando en 1.587 el cardenal Rodrigo de Castro decretó la reducción de hospitales, la imagen pasó a la actual iglesia. En 1.765 comenzaron las relaciones de esta cofradía con la de la Sagrada Lanzada, a la que se fusionó definitivamente unos años después.
Divina Enfermera.
Terminamos aquí la primera parte de la visita.

No hay obstáculos.