Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

sábado, 9 de junio de 2012

Iglesia de Nuestra Señora de la O, -II y final.


Continuamos la visita de esta trianera iglesia.


La siguiente parada es la Capilla del Sagrario, donde reside Nuestro Padre Jesús Nazareno, el popular “Jorobaíto de Triana”. Como comenté anteriormente, la hermandad procesionó primero con un Crucificado, que fue sustituido en 1.685 por el Nazareno de Pedro Roldán. Se trata de una figura de 1,80 metros de alto, tallada en madera de cedro, con policromado de Miguel Parrilla. En los sucesos de 1.936 fue cruelmente atacado a base de hachazos, lo que obligó a una profunda restauración a manos de Castillo Lastrucci. En 1.993 fue intervenida de nuevo por el profesor Francisco Arquillo.
Capilla del Sagrario.
Retablo de la capilla, íntegramente realizado en cerámica.
"El Jorobaíto de Triana".
Nuestro Padre Jesús Nazareno. Detalle.
Sagrario de plata.
Si por algo destaca esta capilla, aparte de su Nazareno, es por la cerámica. No solo luce el habitual zócalo en las paredes (de García Montalbán, 1.929), sino que el retablo que cobija al titular de la hermandad está realizado íntegramente en cerámica, caso que es el primero que veo. El resultado es espectacular.
Entrada al columbario, desde la Capilla del  Sagrario.
Azulejos del altar.
Vidriera de la capilla.
Arco de entrada a la capilla, visto desde dentro.
Estandarte de la Virgen del Carmen, entre la Capilla del Sagrario y la cabecera de la nave.
En la cabecera de esta nave se sitúa un grupo escultórico compuesto por santa Ana, san Joaquín y la Virgen Niña, fechado en 1.670 y atribuido al taller de Pedro Roldán.
Santa Ana, san Joaquín y la Virgen Niña. Círculo de Pedro Roldán, 1.670.
Nazareno camino del Calvario. Se sitúa en el muro de la Epístola, junto a la cabecera.
Miramos hacia atrás, como va siendo costumbre, y he aquí la vista que se nos ofrece de la nave de la Epístola desde la cabecera de la misma:
Nave de la Epístola, vista desde la cabecera.
El Retablo Mayor, de estilo plenamente barroco, presenta un solo cuerpo con tres calles separadas por cuatro columnas salomónicas, banco y ático. Construido en 1.630, está presidido por la imagen de Nuestra Señora de la O, imagen de candelero tallada en madera de cedro por Antonio Castillo Lastrucci. La imagen sustituyó a una anterior, de Gloria y también bajo la advocación de la O, que fue seriamente dañada en 1.936, y que está guardada, actualmente.
Retablo Mayor.
María Santísima de la O. Castillo Lastrucci, 1.937.
A los lados de Virgen se sitúan santa Brígida (izquierda, mirando de frente) y santa Bárbara (derecha). Sobre ella, también en hornacina, aparece el arcángel san Miguel y, en el ático, un relieve de Dios Padre remata el conjunto.
Santa Brígida.
Santa Bárbara.
Muro izquierdo del presbiterio.
Muro derecho del presbiterio.
Le toca el turno a la nave del Evangelio, por la que hemos accedido al templo. La cabecera está ocupada por una talla completa de Nuestra Señora del Buen Consejo, obra de Pedro Duque Cornejo de 1.730. Arropada por dos ángeles también magníficamente tallados, las tres figuras se sitúan sobre sencillos pedestales.
Cabecera del Evangelio.
Nuestra Señora del Buen Consejo.
Nave de la Epístola, vista desde la cabecera.
Una de las Estaciones del Vía Crucis, realizada, por supuesto, en cerámica.
A continuación aparece un altar neoclásico con detalles barrocos, que acoge Santa María de la O (Gloriosa). Se trata de una imagen de candelero, de 1,50 metros de altura y autor desconocido, fechada en el siglo XVI. Porta corona plateada y ráfaga, ambas del siglo XVIII.
Altar Santa María de la O (Gloriosa).
Santa María de la O (Gloriosa).
Santa María de la O (Gloriosa). Detalle.
Cerámica del altar.
Finalmente, un altar de cerámica nos muestra a la Virgen de Guadalupe de Méjico, obra del XVIII.
Virgen de Guadalupe. Siglo XVIII.
Pila para el agua bendita.
Hemos terminado la visita a esta bonita iglesia de la O.

No hay impedimento para personas con movilidad reducida.