Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

jueves, 19 de julio de 2012

Iglesia de Santiago Apóstol, -II y final.


Finalizamos la visita a la iglesia de Santiago.

Ya ante el presbiterio nos detenemos frente al Retablo Mayor. Diseñado también por Vermondo Resta, fue tallado en esta ocasión por Andrés de Ocampo. Consta de banco, un cuerpo flanqueado por dos pares de columnas de fustes estriados y ático.
Retablo Mayor.
En un principio estaba presidido por la gran pintura que representa al Apóstol Santiago en la batalla de Clavijo, del italiano Mateo Pérez de Alesio (el mismo que protagonizó la anécdota del altar de la Gamba en la catedral), colocada actualmente a los pies de la nave de la Epístola. En su lugar aparece la efigie de la Virgen del Rocío, titular de la Hermandad de la Redención, dolorosa de candelero tallada por Castillo Lastrucci en los años cincuenta del pasado siglo y sometida, pese a su relativa juventud, a numerosos procesos de restauración y/o reforma. A los lados del Sagrario aparecen relieves de san Francisco (izquierda mirando de frente) y san Hermenegildo (derecha).
María Santísima del Rocío.
Altar del presbiterio.
Bóveda de la Capilla Mayor.
Los muros del presbiterio están cubiertos por pinturas que representan escenas de la vida de Santiago, enmarcadas por falsos marcos de yeso decorados con ángeles y guirnaldas, que corresponden a mediados del siglo XVIII.
Pinturas en los muros laterales del presbiterio.
Púlpito de hierro forjado.
En la cabecera de la nave de la Epístola se sitúa la Capilla Sacramental, con portada gemela de la capilla de la Inmaculada. Los muros interiores se decoran con pinturas murales de santos y motivos eucarísticos, apareciendo en el techo un gran rectángulo en el que se representa a Dios padre rodeado de ángeles. Estas pinturas pueden fecharse en la segunda mitad del siglo XVIII y recuerdan el estilo de Juan de Espinal.
Capilla Sacramental.
Artística reja de la Capilla Sacramental.
El retablo que preside la capilla está formado por un gran dosel en forma de baldaquino, con elementos propios del siglo XVIII. La hornacina central está ocupada por Nuestro Padre Jesús de la Redención, titular de la hermandad. Su autor es Castillo Lastrucci, quien la talló en 1.958. Mide 175 centímetros y está realizada en madera de cedro. Representa a Cristo, de pie en el huerto de Getsemaní, en el momento previo a ser prendido e iniciar su Pasión.
Primer cuerpo del retablo de la Capilla Sacramental.
Ático del retablo de la Capilla Sacramental.
Nuestro Padre Jesús de la Redención.
Detalle.
Arcángel san Miguel.
San Nicolás de Bari.
Pinturas de los muros laterales de la Capilla Sacramental.
Bóveda (preciosa) de la Capilla Sacramental.
Altar y Sagrario de la Capilla Sacramental.
Ya sobre el muro de la Epístola tenemos el altar de la Virgen del Carmen (siglo XVIII), con imagen de candelero del siglo XIX. Propiedad en un principio de una hermandad con dicha advocación, ha llegado a esta iglesia a través de una serie de fusiones: en 1.912 con la Sacramental y en 1.983 con la penitencial.
Retablo de la Virgen del Carmen.
Virgen del Carmen (detalle).
En el ático del altar, una pintura sobre tabla representa a las Ánimas del Purgatorio.
Ático del retablo de la Virgen del Carmen: las Ánimas Benditas del Purgatorio.
Entre la puerta de la sacristía y la de la Epístola veremos un pequeño crucificado, de poco más de medio metro, realizado por Andrés de Ocampo.
Crucificado. Andrés de Ocampo (finales del XVI, principios del XVII).
Pasamos ante puerta por la que entramos y nos detenemos ante una gran pintura al fresco, con un sencillo marco de yeso, que parece que representa (es una conjetura) el paso del pueblo judío sobre el mar Rojo.  Sin embargo, el amigo Carlos, cuyas bien documentadas aportaciones agradezco enormemente, opina (y creo que con razón) que en la pintura se muestra el traslado del cuerpo del apóstol Santiago a Galicia, en el momento del paso del puente sobre el río Tambre. 
El cuerpo del apóstol Santiago es trasladado a Galicia.
Con el altar de la Virgen de los Dolores, acabamos el recorrido de la nave. Se trata de una imagen anónima fechada sobre 1.735 que se muestra en un retablo al menos medio siglo posterior. Es propiedad del Arzobispado y se encuentra en Santiago en calidad de depósito.
Altar de la Virgen de los Dolores.
La talla es de madera policromada, y muestra a la Virgen de rodillas, con los dedos entrecruzados en postura y gesto que recuerdan a las tallas de la escuela granadina. Se puede pensar que el autor pretendió realizar una Soledad. 
Virgen de los Dolores. Talla anónima, siglo XVII.
Virgen de los Dolores. Detalle.
La expresión del rostro nos muestra una imagen con los labios entreabiertos, las cejas en arco, los ojos hundidos y la expresión patética. Un brocado con varios pliegues enmarca el rostro de la Virgen.

El manto que la recubre, de color azul cobalto, lo recoge sobre el brazo derecho, lo que le proporciona un conseguido juego de volúmenes, de un modo muy efectista, mientras por el lado contrario pende liso hacia la peana.

El gran lienzo antes mencionado de Santiago “Matamoros”, de Pérez de Alesio, ocupa, no sé si temporalmente o de forma definitiva, la cabecera de la nave.
Santiago en la batalla de Clavijo. Mateo Pérez de Alesio. Finales del siglo XVI.
El coro se sitúa a los pies del templo, sobre la antigua puerta principal.
Querría destacar la amabilidad de las personas al cuidado de la iglesia. Sin necesidad de pedirlo, me abrieron la reja de la Capilla Sacramental y me orientaron sobre determinados aspectos relativos a la visita. Lo mismo que unas veces critico la falta de atención o incluso los impedimentos que me son presentados, es de recibo que agradezca las facilidades prestadas por estas personas que entienden que las iglesias, al margen de su función religiosa, constituyen un monumento por sí mismas.

No hay impedimento para personas con movilidad reducida.