Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

viernes, 14 de septiembre de 2012

Iglesia de san Bernardo, -II y final.


Cuando terminamos la entrada anterior nos habíamos quedado en la cabecera de la nave de la Epístola. El siguiente paso, pues, es situarse ante el presbiterio. Miramos hacia arriba y admiramos la cúpula de media naranja del crucero. También podemos ver, en la base de las pilastras del arco toral, dos pequeños retablillos que nos muestran a la Virgen de Fátima (Epístola) y el Sagrado Corazón de Jesús (Evangelio).
El púlpito también se debe a la mano de Manuel Barrera, autor del retablo mayor.
Sagrado Corazón de Jesús.
Bóveda del crucero, con pinturas de los cuatro Evangelistas en las pechinas.
 Si miramos hacia la puerta principal, el panorama es el siguiente:
Vista de la nave central desde el presbiterio.
Bóveda de cañón de la nave central.
El retablo mayor de la iglesia, aún con gran cantidad de rocalla, apunta ya el estilo neoclásico, y puede fecharse a finales del siglo XVIII (1.783-1.785). El ensamblaje y la talla corrieron a cargo de Manuel Barrera, en tanto que las imágenes fueron esculpidas por Blas Molner.
Retablo Mayor. Segunda mitad del siglo XVIII.
Presenta altar, banco, dos cuerpos de tres calles y ático. En el banco se sitúan el Sagrario en el centro y dos pequeñas puertas laterales a los lados. El camarín del primer cuerpo está ocupado por Nuestra Señora del Refugioobra del imaginero onubense, de Higuera de la Sierra,  Sebastián Santos Rojas, encargada  en 1.938 para sustituir a la perdida en 1.936. Costó 3.500 pesetas de la época, siendo bendecida por el cardenal Segura al año siguiente.
Nuestra Señora del Refugio. Sebastián Santos Rojas, 1.938.
Su estilo se corresponde con el típico de Dolorosa sevillana, de candelero y articulada, tallada en madera de pino de Flandes. Mide ciento sesenta y cuatro centímetros. Presenta ojos de cristal y siete lágrimas que representan los Siete Dolores que sufrió durante el martirio de su Hijo. Sus manos, de dedos largos y tensos, portan un pañuelo la izquierda y un rosario la derecha. A sus lados, en este primer cuerpo, podemos observar imágenes de san Pedro y san Leandro.
Primer cuerpo del retablo mayor: san Pedro, la Virgen del Refugio y san Leandro.
La figura del titular de la parroquia, san Bernardo de Claraval preside el segundo cuerpo, escoltado por tallas de san Isidoro y san Fernando.

En el ático se nos presenta un medallón con la imagen del Espíritu Santo en forma de paloma, sostenido por dos querubines.
Segundo cuerpo y ático del retablo mayor.
San Fernando.
San Bernardo.
San Isidoro.
Las capillas situadas en las cabeceras de las naves laterales (Sacramental y de la Virgen del Rosario) se abren al presbiterio a través de dos amplios arcos de medio punto, según podemos ver:
Muros izquierdo y derecho del presbiterio.
De todo el conjunto de imágenes de este retablo tan solo son de época, concretamente de finales del XVII, las de san Isidoro y san Fernando. Las restantes fueron destrozadas o  quemadas en una hoguera ante la puerta de la iglesia durante los sucesos del 36.

En la cabecera de la nave del Evangelio se abre la capilla Sacramental. El retablo es rococó con detalles neoclásicos, del siglo XVIII. Alberga una gran custodia procesional de tres cuerpos, realizada en 1.858 para la hermandad de la Carretería, más tarde vendida a la Sacramental de san Bernardo, restaurándose en 1.913 y en 1.974. En torno al templete del Sagrario aparecen pequeñas esculturas barrocas que representan a san Juan Bautista y a  san Juan Evangelista (abajo, de mayor tamaño), así como a san Ambrosio y santo Tomás (arriba, más pequeñas). Entre estas dos últimas se coloca un pequeño Crucificado. Sobre la Custodia, en una hornacina, vemos una Inmaculada de tamaño académico, del siglo XIX.
Capilla Sacramental.
Sagrario y manifestador tallados por Duque Cornejo.
En esta misma capilla, ante el muro izquierdo, contemplamos un pequeño retablo neoclásico de finales del siglo XVIII, en el que podemos admirar la pintura de Nuestra Señora del Pópulo, firmada por Luis de Villanueva en 1.752. Antiguamente esta advocación romana tuvo cierto auge en la ciudad, a lo que contribuyó el suceso (milagro, según algunos) ocurrido durante un desbordamiento del río, cuando las aguas penetraron por la puerta del Arenal y arrancaron de una fachada la reproducción de Nuestra Señora del Pópulo, que continuó flotando con su lámpara de aceite inexplicablemente encendida. 
Retablo de la Virgen del Pópulo.
Tras salir de la capilla  Sacramental, comenzamos el recorrido del muro del Evangelio. Nos recibe el retablo del Juicio Final, neoclásico, gemelo del realizado a finales del siglo XVIII por Barahona para el Cristo de la Salud. Está ocupado por una pintura de buen tamaño realizada por Francisco de Herrera, el Viejo (1.628), escoltada por columnas salomónicas de seis espiras. En los sucesos del 36, el retablo no fue dañado, aunque el lienzo quedó separado en varios trozos, debiendo ser restaurado. En el ático, el arcángel san Miguel.
Retablo del Juicio Final, con el arcángel san Miguel en el ático.
Retablo del Juicio Final y pinturas laterales.
La pintura del retablo es de Francisco de Herrera, el Viejo, de 1.628.
Seguidamente se hallaba en la nave un retablo del siglo XVIII, en el que se veneraba una imagen de Jesús atado a la columna, cuatro figuras de los Evangelistas y, en el ático, a las santas Justa y Rufina, todas en madera policromada.  Se perdieron en 1.936, salvándose tan solo el retablo, que acoge actualmente la escultura de santa Bárbara.
Retablo de santa Bárbara.
Santa Bárbara, portando su característica torre de tres ventanas.
El retablo de la Virgen Milagrosa, gemelo del frontero de Nuestra Señora del Rosario, es el último de la nave, y con él terminamos la visita de esta bonita y muy bien conservada iglesia.
Retablo de la Virgen Milagrosa.
Imagen de la Milagrosa.
Terminado el recorrido de esta nave, miramos hacia atrás, como va siendo costumbre:
Nave del Evangelio, vista desde los pies.
Me queda comentar que cuando entré en la sacristía para pedir que me conectaran la luz eléctrica de la capilla de la Virgen del Patrocinio, pude ver un retablo neoclásico con un Crucificado de tamaño menor que el natural. Pregunté por su advocación y se me contestó que no tenía ninguna. Dejo constancia gráfica de su existencia con estas imágenes:
Retablo de Crucificado, en la sacristía.
Crucificado.
El acceso de personas con movilidad reducida es imposible por la calle Santo Rey (portada principal), debido a la existencia de cinco escalones sin rampa. Hay dos entradas laterales en la calle Santísimo Cristo de la Salud; una de ellas tiene cuatro escalones, en tanto que la más alejada (casi en la calle Alonso Tello) me parece recordar que tan solo presenta un pequeño resalte.