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sábado, 1 de diciembre de 2012

Convento de santa Rosalía, II y final.


Ya estamos ante el presbiterio, cuyo testero está íntegramente ocupado por el Retablo MayorComo hemos comentado, es obra de Cayetano de Acosta, al igual que las figuras que lo ocupan. Su diseño, del más aparatoso estilo barroco, nos muestra un retablo formado por banco, sotabanco, un solo cuerpo y ático. El cuerpo es de gran tamaño, con cuatro grandes estípites de estilo rococó que lo dividen en tres calles. La calle central está presidida por una talla de la Inmaculada Concepción, con santa Clara y a san Francisco (fundadores de las ramas femenina y masculina de la orden franciscana) en los laterales. Sobre estos dos últimos, aparecen sendos relieves de medio cuerpo, policromados, de san Antonio de Padua y santo Domingo de Guzmán, respectivamente.
Retablo Mayor. Cayetano de Acosta, sobre 1.762.
Altar y banco del Retablo Mayor.
Cuerpo del Retablo Mayor.
La Inmaculada Concepción preside el retablo. En el manifestador vemos una reliquia de santa Rosalía.
Calle de la Epístola del Retablo Mayor. Talla de santa Clara de Asís y, sobre ella, relieve de san Antonio de Padua.
Calle del Evangelio del Retablo Mayor. Talla de san Francisco de Asís y, sobre él, relieve de santo Domingo de Guzmán.
En el ático del retablo, rematado con un pabellón de tela encolada al estilo de los utilizados por Duque Cornejo en la iglesia de san Luis), vemos una imagen de santa Rosalía, titular del convento e iglesia.
Ático del Retablo Mayor, presidido por santa Rosalía.
La bóveda del presbiterio muestra unas pinturas realizadas al temple, con el Padre Eterno entre ángeles, junto con san Lorenzo en el martirio de la parrilla y san Esteban vestido de diácono.
Bóveda de arista del presbiterio, con pinturas al temple.
Los muros laterales de este presbiterio muestran también pinturas al temple, que representan La Ordenación de santa Clara por san Francisco y Santa Clara expulsando a los sarracenos de Asís. También aparecen las figuras de la Magdalena y santa María Egipcíaca. Todo este conjunto pictórico presenta claramente el estilo del pintor Juan de Espinal, siendo fechable hacia 1.763.
Muro de la Epístola del presbiterio.
Muro del Evangelio del presbiterio.
Las tallas de los ángeles lampadarios son igualmente de Cayetano de Acosta.
Desde el presbiterio podemos contemplar la sencilla bóveda de pañuelo del crucero y, a los pies de la iglesia, el Coro Alto.
Bóveda del crucero.
El Coro Alto, visto desde el presbiterio.
El tercer chaflán, entre el presbiterio y el brazo del Evangelio del crucero, nos muestra el retablo de san José, uno de los patronos protectores de la orden capuchina. Sobre él, en su hornacina, aparece san Félix de Cantalicio, con el Niño Jesús entre sus brazos.
Tercer chaflán del crucero.
San Félix de Cantalicio con el Niño en brazos.
Retablo de san José.
El gran retablo de san Francisco Javier ocupa esta zona del crucero. Está acompañado por san Luis Gonzaga a su derecha (izquierda mirando de frente) y san Francisco de Borja, que porta la calavera de santa Isabel de Portugal (escenificando así el paso del tiempo), al otro lado.
Retablo de san Francisco Javier.
Cuerpo del retablo de san Francisco Javier.
San Francisco Javier.
San Luis Gonzaga.
San Francisco de Borja.
Entre este retablo y el de san José vemos una nueva vitrina con otro Niño Jesús y, al otro lado de la reja, otra igual con la imagen de santa Verónica Giuliani o Juliani, que de ambas formas se le llama. Se trata de una mística italiana, que vivió en los siglos XVII y XVIII que, durante 34 años portó los estigmas de Cristo. Se recoge en un acta de la época que, durante la autopsia de su cuerpo, realizado ante autoridades civiles y religiosas, se encontró que su corazón tenía grabada la cruz y los instrumentos de la Pasión de Cristo, tal y como ella recogía en el diario que su confesor le había mandado redactar.
Vitrina situada entre los retablos de san José y san Francisco Javier.
Santa Verónica Giuliani se encuentra entre los retablos de san Francisco Javier y  san Luis de Tolosa.
El cuarto y último chaflán, entre el crucero y el muro del Evangelio, está ocupado por el retablo de san Luis de Tolosa,  hijo y hermano de reyes durante el siglo XIII, que renunció a los tronos de Hungría, Nápoles y Sicilia para ingresar en el sacerdocio. Nombrado obispo de Toulouse, llevó una vida ejemplar, protagonizando varios milagros tanto en vida como después de muerto, lo que le sucedió a la temprana edad (incluso para aquella época) de 23 años.

La hornacina situada sobre este retablo cobija la efigie de otro capuchino, san José de Lionisa, famoso y milagroso misionero italiano.
Cuarto chaflán del crucero.
San José de Lionisa.
Retablo de san Luis de Tolosa.
San Luis de Tolosa.
Ya en la nave principal, recorremos su muro del Evangelio en dirección a los pies del templo. Encontramos primero un marco que contiene la indulgencia concedida por el papa Pío VII a quienes orasen ante el Cristo de las Fatigas.
Bula concedida por Pío VII.
El retablo de santa Rosalía viene a continuación. Es neoclásico, como el de la Divina Pastora que se encuentra frente a él, del siglo XIX. En el ático, una pintura nos muestra La Coronación de la Virgen. Junto al retablo se amontonan multitud de exvotos con peticiones y agradecimientos por las gracias concedidas.
Retablo de santa Rosalía.
Imagen de la titular del convento e iglesia.
"La Coronación de la Virgen" aparece representada en el ático del retablo.
Exvotos pidiendo la intercesión de la santa.
Finalmente, ya en los pies de la iglesia, vemos un cuadro copia del original de Murillo del Hospital de la Caridad, Santa Isabel lavando y dando de comer a los tiñosos, bajo el que se encuentra una vitrina con una pequeña efigie de san Antonio de Padua.
Copia de la Santa Isabel de Hungría, de Murillo, y vitrina con la imagen de san Antonio.
San Antonio de Padua con el Niño.
Con esto terminamos la visita a la iglesia del convento de santa Rosalía o, al menos, la parte que se deja visitar. Atrás han quedado sin poder verlos la sacristía y el coro bajo (curiosamente con acceso desde un lateral del presbiterio), que requieren “permiso” para ser visitados. Igualmente, del Museo que iba a comenzar a funcionar después de la Pascua de Resurrección nadie sabe nada.

Lo mismo ocurre con el edificio del convento, aledaño a la iglesia. Tan solo se puede visitar la zona correspondiente a hospedería (dispone de 17 habitaciones), por lo que las únicas imágenes que puedo ofrecer son las siguientes:
La puerta que se ve al fondo es la de entrada al convento desde la calle Cardenal Spínola.
Zona de recepción de la hospedería.
Escalera de acceso a la primera planta.
Capiteles.
Pasillo de comunicación con las habitaciones de la planta baja.
Patio interior.
El mismo patio, habilitado como sala de verano.
Fin de la visita. Intentaremos en otra ocasión recorrer lo que no ha sido posible hacerlo ahora.


Hay un pequeño escalón de unos siete centímetros a la entrada del atrio de la iglesia y otro normal (unos 15 cm) en el acceso al convento.