Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 20 de enero de 2013

Iglesia de Santa Cruz, -II. Crucero y presbiterio.


Tras cruzar un estrecho arco, desembocamos en el amplísimo crucero de esta iglesia, según podemos contemplar en esta imagen:
Vista general del presbiterio desde el lado de la Epístola.


En el lado de la epístola del crucero se encuentra Nuestra Señora de los Dolores, gubiada por Antonio Eslava Rubio en 1.967.  A los lados de la Virgen se sitúan las imágenes de santa Filomena y santo Tomás de Aquino, datadas en el tercer cuarto del siglo XVII y, en la mesa del altar (no sé si de forma transitoria), el grupo escultórico del siglo XVII que representa La Transverberación de santa Teresa, atribuido a Luisa Roldán, La Roldana.
Retablo de Nuestra Señora de los Dolores.
Cuerpo del retablo.
Nuestra Señora de los Dolores. Antonio Eslava Rubio, 1.967.
Santo Tomás de Aquino. Siglo XVII.
Santa Filomena. Siglo XVII.
La Transverberación de santa Teresa. Atribuido a La Roldana.
En el ático aparece la efigie de san Felipe Neri y, sobre él, un relieve del Padre Eterno. Dos lienzos con santa Ana y san Joaquín escoltan el retablo.

Todas estas imágenes se agrupan en un retablo barroco del siglo XVII de estimable factura, repintado dos siglos más tarde al gusto neoclásico, tras sufrir las consecuencias de un incendio fortuito.

Me gustaría aclarar el asunto de las imágenes de la Virgen que han procesionado con la Ilustre y Antigua Hermandad del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora de la Paz, Fervorosa Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de las Misericordias, Santa María de la Antigua y Nuestra Señora de los Dolores. La primera Virgen que hizo estación de penitencia, en 1.906, fue tallada por Emilio Pizarro y Cruz. La figura se situaba de rodillas a los pies del Cristo de las Misericordias y recibía la advocación de Santa María de la Antigua.

Poco apreciada por los cofrades, fue sustituida por otra imagen, donada por el feligrés don Fernando Ybarra Llorente y atribuida por unos a Blas Molner y por otros a Montes de Oca,  colocada en la misma posición que la anterior, haciendo el recorrido penitencial muchos años con la advocación de Nuestra Señora de los Dolores. La primitiva talla permaneció guardada en un armario de la sacristía, hasta que, en 2.003, tras ser restaurada, se decide su restitución al culto con la advocación de Santa María de la Antigua y nombrarla  Titular de la Hermandad.

Entretanto, la Hermandad conseguía un viejo sueño: tener un paso de palio. El problema venía en que la postura de la Virgen (de rodillas) no era la adecuada para tal fin. Tras una serie de importantes retoques llevados a cabo por el escultor Juan Abascal Fuentes en 1.963, salió por fin en paso de palio los Martes Santo de 1.965  y 1.966. En realidad, se trataba prácticamente de una imagen nueva que tan solo conservaba la mascarilla de la antigua. Abascal tomó la primitiva escultura, arrodillada y mirando al cielo, y le modificó la posición, tallando unas nuevas cabeza y manos.

Sin embargo, los cambios no gustaron a casi nadie y la Junta busca una nueva Dolorosa que, finalmente, resulta ser una talla de Antonio Eslava Rubio, bendecida el 25 de octubre de 1.976. La imagen de Molner-Abascal fue cedida a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración, de Bonares (Huelva), donde se la venera bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario.
En estas imágenes podemos ver el estado actual de la Dolorosa de Molner-Montes de Oca  en su emplazamiento  actual de Bonares (Huelva).
Las tres tallas que se muestran actualmente serían: la Virgen del Mayor Dolor en la nave de la Epístola, la imagen de Antonio Eslava en el lado de la Epístola del crucero (identificada como Nuestra Señora de los Dolores) y la efigie de Pizarro (Santa María de la Antigua) en el lado del Evangelio del crucero, entre la Virgen de Lourdes y el Cristo de las Misericordias, como veremos más tarde. La cuarta Dolorosa que habitó este templo se encuentra en Bonares, como hemos mencionado. Espero haberme expresado bien y no dar motivo de confusión, que es lo que me pasó a mí durante la visita... y después también.

El retablo neoclásico situado en chaflán con la nave principal está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, en tanto que el frontero se encontraba cubierto el día de la visita, aunque según observo en fotos antiguas, alberga una imagen de san José con el Niño en brazos.
Retablo del Sagrado Corazón de Jesús.
Vistas desde el lado de la Epístola del crucero.
Bóveda de media naranja, ochavada y con linterna, del crucero.
Situados ante el presbiterio, llama la atención la gran profundidad del mismo. La explicación a este inusual fenómeno en las iglesias sevillanas es la existencia antiguamente de un retablo que llegaba hasta la bóveda y dividía este espacio en dos. Poco he podido averiguar sobre este retablo, salvo que era obra de Felipe Fernández del Castillo, estando presidido por la Virgen del Mar, y que fue gravemente dañado por un incendio, lo que obligó a su sustitución. Ocupó su lugar un templete de estilo neoclásico, que consta de una gran base de mármol rojo, de la que parten una docena de columnas de mármol jaspeado, que sostienen la cúpula coronada con una escultura alegórica de la Fe. El conjunto del templete es obra de Blas Molner, que lo realizó en 1.792.
Presbiterio. Vista general.
Templete con Nuestra Señora de la Paz y, al fondo,
la sillería del coro. Arriba, el magnífico órgano barroco.
Templete. Obra de Blas Molner.
La imagen inicial de Nuestra Señora de la Paz venerada en la antigua iglesia de Santa Cruz fue enviada desde Toledo por el cardenal Pedro González de Mendoza, a finales del siglo XV o principios del XVI. En su honor se funda la Hermandad del Santísimo Rosario de Nuestra Señora de la Paz, labrándosele capilla propia años más tarde. Tras la destrucción de la iglesia, sigue el periplo de la Hermandad de Santa Cruz antes comentado, hasta regresar al convento de los Menores, donde se instala en un retablo situado en el lado de la Epístola del crucero.

Allí es seriamente dañada por el incendio de 1.874, por lo que fue sustituida (su paradero se desconoce) por una talla de la Virgen del Rosario procedente de la parroquia de la Magdalena, donde no recibía culto. La nueva imagen, que es la actual, está fechada en el siglo XVI, siendo atribuida a Jerónimo Hernández.
Nuestra Señora de la Paz. Jerónimo Hernández, siglo XVII.
Presenta algunas características poco habituales en la Vírgenes sedentes. La principal es el rico trono sobre el que se sienta (aunque se trata de un añadido posterior), pero también es inusual que sostenga al Niño con el brazo derecho, que no lo mire o que el Niño figure de pie sobre el regazo materno y no recostado.

Otra de las características poco frecuentes de este templo es la ubicación de los coros, alto y bajo, situados al fondo del presbiterio. En la zona baja se encuentra la sillería del coro, fechada entre 1.791 y 1.800. Es de autor anónimo y estilo neoclásico, y está realizada en pino de Flandes y caoba. Tiene un total de 46 sitiales repartido en dos órdenes, 19 en la sillería baja y 27 en la sillería alta.

Sobre el presbiterio está instalado uno de los mejores órganos de la ciudad. Es de tipo tubular barroco, con una antigua consola externa, construido en el primer tercio del siglo XIX por el Maestro Calvete, formado con el mallorquín Jordi Bosch i Bernat, considerado el mejor organero de su tiempo (autor de los órganos de la Catedral de Sevilla y de la capilla del Palacio Real de Madrid).
Presbiterio. Muro de la Epístola.
Presbiterio. Muro del Evangelio.
En el chaflán del presbiterio correspondiente al lado del Evangelio existe un modesto retablo en el que se venera una imagen de la Virgen de Lourdes, traída de Francia en 1.879, lo que convierte a Santa Cruz en una de las feligresías de la ciudad que más pronto rindió culto a esta advocación de la Virgen.
Retablo de la Virgen de Lourdes.
En el pilar opuesto, junto al púlpito, se ha colocado hace poco tiempo una imagen de tamaño natural del arcángel san Miguel, que habitualmente se situaba en la antesala de la sacristía. Se trata de una talla de muy buena factura, obra de maestro y no de taller, datada en el siglo XVIII. Según los estudiosos, podría provenir del círculo de La Roldana o de su sobrino Duque Cornejo (Carmona), de Cayetano de Acosta (Valdivieso) o de Benito de Hita y Castillo (Roda Peña, Herrera). Era la efigie que coronaba el antiguo retablo mayor destruido por el incendio de 1.874.
Arcángel san Miguel. Siglo XVIII.
Junto al retablo de la Virgen de Lourdes encontramos otro, más modesto aún (apenas un arcosolio en el muro con una moldura dorada exterior), que alberga la figura de talla completa de María Santísima de la Antigua la cual, como hemos comentado anteriormente, es la primitiva de la Hermandad, obra de Pizarro, de 1.905.
María Santísima de la Antigua. Emilio Pizarro, 1.905.
María Santísima de la Antigua. 
En el testero del crucero correspondiente al lado del Evangelio veremos el retablo del Crucificado de las Misericordias, de estilo barroco, del siglo XVII y procedente del expropiado (durante La Gloriosa) convento de la Asunción, que se encontraba situado en la esquina de la plaza del Museo con la calle san Vicente.
Crucero del lado del Evangelio. En el centro, el Crucificado de las Misericordias.
La imagen del Crucificado está atribuida con bastante fundamento a Pedro Roldán y fechada en el último tercio del siglo XVII. De tamaño algo menor que el natural (167 centímetros de altura), está tallado en madera de ciprés, con ojos de cristal y dientes de marfil. Procede del antiguo templo de Santa Cruz, donde se veneraba en la capilla de los Auñón y Torregrosa. Reproduce la escena en la que Cristo pronuncia la primera de las Siete Palabras: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”, según se recoge en el Evangelio de san Lucas.
Retablo del Crucificado de las Misericordias.
Crucificado de las Misericordias.
Ático del retablo.
Custodia de plata.
Me ha sido imposible identificar las cuatro figuras de santos que flanquean al Crucificado, por lo que agradecería cualquier ayuda en este sentido. Identificado san Francisco de Paula, situado a la izquierda del Crucificado, mirando de frente (cortesía de Rosarioalcalá).


El acceso para personas de movilidad reducida es imposible, debido a los dos grandes escalones que hay ante la portada, además del más pequeño situado en el propio vano de la entrada.