Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

martes, 12 de febrero de 2013

Capilla de la Universidad, -I.


La construcción de la actual Capilla de la Universidad se inicia hacia 1.757, a punto de finalizarse la construcción de la Real Fábrica de Tabacos, con el objeto de dotar a la fábrica de un espacio en el que los trabajadores pudieran atender sus necesidades religiosas, sin que tuvieran que alejarse del edificio.
Fachada de la Capilla de la Universidad de Sevilla.

Fue proyectada y edificada por Sebastián Van der Borcht, responsable final de la construcción de la Real Fábrica, encargándose de labrar la portada de piedra el escultor Vicente Catalán Bengoechea. Los trabajos duraron cinco años.

Aunque actualmente el edificio de la capilla se encuentra exento de cualquier otra construcción, antiguamente existía entre la capilla y la fábrica una serie de viviendas y cocheras que permanecieron hasta principios del siglo XX. Durante esos años la capilla mantuvo su estructura originaria, una sola nave, a la que se encontraba adosada un almacén.
Fachada de la iglesia.
Presidía la capilla, en aquella época, la Virgen de los Remedios, imagen atribuida a Benito de Hita y Castillo, sobre 1.762. Se trata de una imagen de madera policromada, de 1,93 metros de alto, que ocupaba el retablo principal, hoy desplazado a la cabecera de la nave del Evangelio.

En 1.909 la Hermandad de la Sagrada Columna y Azotes, popularmente conocida como Las Cigarreras,  abandona su sede canónica en la iglesia de los Terceros para instalarse en la capilla, donde permanecería hasta 1.956. Durante ese lapso de tiempo, la Virgen de la Victoria sustituiría a la Virgen de los Remedios en la nave central, presidiendo el templo. Se aprovechó el traslado para unir el antiguo almacén adosado y así utilizarlo como nave lateral y ampliar la estancia.
Única portada del templo.
Sin embargo, la gran reforma de la capilla que le confirió su aspecto actual, se llevó a cabo a mediados del siglo pasado, entre 1.949 y 1.956, con el traslado de la Universidad de Sevilla de la antigua casa profesa de los jesuitas, en la calle Laraña, a las dependencias de la Fábrica de Tabacos. La remodelación de la capilla se encargó a una comisión encabezada por Antonio Illanes del Río, quien inicialmente planeó una capilla de más de 400 m2 en el corazón del edificio, junto al Paraninfo y el Aula Máxima. El proyecto no cuajó y, finalmente, se optó por conservar el edificio, añadiéndole una tercera nave (la del Evangelio). Las obras terminaron en 1.966, año en que la Pontificia, Patriarcal e Ilustrísima Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de la Angustia hace su definitivo traslado desde la iglesia de la Anunciación hasta su nuevo templo.
Sencilla espadaña.
Arquitectónicamente, tanto la capilla como su edificio gemelo (la antigua cárcel de la fábrica) respeta el estilo de la obra de Van der Borcht, con paredes revocadas en colores almagra y albero, con piedra tallada enmarcando la portada y una espadaña con un solo vano coronando la fachada.
Pila para el agua bendita.
Cuando entramos en el edificio, comprobamos que tiene forma de cruz griega, con los cuatro brazos de igual longitud. Las dos naves laterales están tabicadas, con una pequeña puerta de comunicación rectangular, en tanto que la zona del crucero está libre de obstáculos.
Vista general desde la puerta de entrada.
Puerta de comunicación con la nave del Evangelio.
Puerta de comunicación con la nave de la Epístola.
Nos dirigimos a la nave de la Epístola, a nuestra derecha, y vemos sobre el hueco de comunicación una cartela (hay otra sobre la puerta de acceso a la nave del Evangelio), que promete una serie de indulgencias a quienes recen a las imágenes aquí residentes. A los lados de la cartela cuelgan dos cuadros de pequeño formato. 
Indulgencias que se conceden a quienes recen a determinadas advocaciones.
Cruzado el umbral, comprobamos que en el muro de los pies de la nave cuelga una pintura de buen tamaño que representa la escena de La Anunciación, de autor y época desconocidos.

A los lados, dos tallas de tamaño académico: san Joaquín y santa Ana con la Virgen niña. Ambas son del mismo autor anónimo, fechadas en la primera mitad del siglo XVIII. Las pinturas de un Crucificado y un san Jerónimo, penitente completan este lado de la nave.
Vista general de la nave de la Epístola.
Pies de la nave de la Epístola.
La Anunciación. Anónimo de fecha desconocida.
Santa Ana con la Virgen Niña. Anónimo. Primera mitad del siglo XVIII.
San Joaquín. Anónimo. Primera mitad del siglo XVIII.
Crucificado.
San Jerónimo.
Seguidamente aparece, sobre un sencillo bloque de mármol rojo, la imagen de la Virgen de Belén, obra del círculo de Torrigiano, de la primera mitad del siglo XVI. Se trata de una escultura en barro cocido policromado, de 1,30 metros de alto. Iconográficamente, reproduce el modelo impuesto por la Virgen de Belén que realizó Pietro Torrigiano para el monasterio de san Jerónimo de Buenavista, hoy en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Virgen de Belén. Anónimo del círculo de Torrigiano. Primera mitad del XVI.
La Virgen de Belén presidía en 1.619 el altar de las reliquias del templo de la Anunciación, en la antigua sacristía. Posteriormente, se expuso sobre un pedestal junto a la escalera de la Casa Profesa. Más tarde, retornó a la Anunciación, instalándose cerca de una de las pilastras del crucero, próxima al sepulcro de Catalina de Ribera. Luego estuvo cerca del altar mayor.

Por último, tras ser restaurada en 1.993 bajo la dirección técnica del profesor Arquillo, se trasladó a su ubicación actual, donde está escoltada por dos ángeles lampadarios de muy buena factura.
Virgen de Belén.
Ángel lampadario.
La cabecera de esta nave de la Epístola está ocupada por el retablo de la Virgen de la Angustia. Esta advocación acompaña a la Hermandad de los Estudiantes desde su fundación, en 1.924. Durante los primeros años estuvo representada por una Dolorosa donada por uno de los componentes de la hermandad. En 1.931 fue sustituida por una imagen de candelero tallada, de forma gratuita por el escultor Antonio Bidón Villar.
Retablo de la Virgen de la Angustia.
Como no acababa de convencer a los hermanos la talla de Bidón, años después se inicia la búsqueda de una nueva efigie de la Virgen, que “transmitiera” el dolor de María al contemplar la muerte de su Hijo. Para tal fin, se adquiere la Virgen del Dulce Nombre de María, propiedad de la Hermandad del Desprendimiento de Cristo, Santísimo Cristo de las Virtudes y Dulce Nombre de María (Cofradía de los Pescadores) que, hasta su extinción, tenía su sede en la iglesia de san Isidoro. La talla, de indudable mérito artístico, es obra del malagueño Juan de Astorga, de 1.817.
María Santísima de la Angustia. Juan de Astorga, 1.817.
María Santísima de la Angustia. Detalle.
En el rincón situado junto al retablo rococó de la Virgen se sitúa una talla de san Juan Evangelista, de la que tan solo he podido averiguar que es del imaginero sevillano Juan Abascal, en 1.976.
San Juan Evangelista. Juan Abascal, 1.976.

Hay un pequeño escalón de unos cinco centímetros en la entrada de la capilla.