Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

jueves, 14 de noviembre de 2013

Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia, -III y final.

El camino prosigue paralelo a la línea de costa hasta que dobla en ángulo recto a la derecha para llegar al Decumanus maximus. Aquí debemos elegir entre girar a la izquierda, en dirección a la Puerta Occidental y las termas o a la derecha, donde se encuentra el mercado y la plaza sur de la Basílica. Nos decidimos por el lado izquierdo y, en su recorrido, podemos comprobar el buen estado de conservación del suelo original que, en algunos tramos, se observa que está levantado por el terremoto antes mencionado que sufrió la ciudad.
Decumanus maximus. 
La pileta de piedra (labrum) pertenece a unas termas de situación desconocida. Muy recientemente se ha descubierto que lo que parecía ser una torre de vigilancia tan frecuente en esta costa es, en realidad los restos de unas termas romanas del siglo II a.C., que formaban parte del conjunto de Baelo Claudia. Personal de la Universidad de Cádiz ha encontrado en el yacimiento una escultura de mármol de Paros, de más de dos mil años de antigüedad, copia de un modelo griego.


Primer plano del labrum.
Vista del Decumanus desde la Puerta Occidental. Al fondo vemos asomar los capiteles de la Basílica.
La puerta occidental de Baelo Claudia, llamada Puerta de Gades (8) es muy similar a la Puerta de Carteia, escoltada por dos torres y alcanzando un tamaño similar. Sin embargo, la técnica de construcción es diferente, ya que todas las torres son albarranas (sin talón) y, además son huecas, albergando en su interior sendas salas de 2 x 5 metros.

Existió una tercera puerta de la ciudad, situada al Norte, llamada Puerta de Asido, hoy derruida casi por completo y en proceso de estudio. Se caracteriza porque sus cimientos son mucho más profundos que los de las puertas laterales.
Vista Oeste del Decumanus, con la Puerta de Gades (8) al fondo y las termas (9) a la derecha.
Las Termas (9) muestran la disposición clásica de tres salas situadas en hilera con piscinas provistas de agua a diferentes temperaturas: frigidarium (fría), tepidarium (templada) y caldarium (caliente). Su construcción se estima llevada a cabo en el siglo II d.C., ejerciendo su función hasta finales del siglo IV d.C. Las termas cumplían una función higiénica, pero también eran un espacio de ocio y esparcimiento, de relación con los demás ciudadanos, donde se conversaba, se cerraban tratos, se hacía gimnasia, tomaban baños, etc.
Termas de Baelo Claudia.
En los laterales de esta calle principal podemos ver los numerosos restos de capiteles y pilares que formaban los pórticos de los edificios que aquí existían. Son restos de viviendas (domus) y tiendas (tabernae) que contaban con galerías porticadas al exterior (porticus).
Como se puede observar, el pavimento de las galerías del Decumanus se conserva en excelente estado.
Damos media vuelta (la Puerta de Gades marca, de momento el fin del camino) y recorremos el Decumanus en sentido contrario. Una vez pasadas las viviendas y tiendas llegaremos a un edificio situado cerca de la Basílica, haciendo esquina con la plaza sur de ésta. Se trata del Macellum o Mercado (10). De su forma y funciones nos informa el siguiente panel:
Y su estado actual lo podemos apreciar en estas fotografías:
Se dispone de bastantes elementos arquitectónicos -pavimento, desagües, soportes, pilastras, columnas, capiteles, etc.-, que permiten deducir con bastante exactitud su estado original, así como aventurar la posibilidad de una futura restauración. Esta actuación sería de gran interés, considerando el escaso número de mercados romanos que se conservan íntegros. 

El edificio disponía de dos niveles. Las tiendas eran de reducidas dimensiones, ya que la mayor parte de la mercancía se exhibía en el exterior. Las puertas se cerraban por la noche, al igual que las tiendas. El edículo (capilla) existente en el centro del edificio debía estar dedicada a una divinidad vinculada con el comercio, posiblemente Mercurio.
Mercado (Macellum).
El Decumanus visto desde el Mercado.
Nuestra siguiente parada es la Plaza Sur (11), junto a la Basílica. La plaza estaba bien enlosada y abierta al Decumanus maximus a través de una escalinata con cuatro peldaños. Pudo tener una función comercial.
Plaza Sur (10), con la Basílica al fondo.
La ciudad de Baelo Claudia dispuso de tres necrópolis; dos de ellas situadas a la salida de las puertas este y oeste de la ciudad, a los lados del camino, según costumbre romana; la tercera, más tardía y situada al noreste, se encuentra entre el acueducto oriental y la carretera actual de acceso a Bolonia.

La característica principal de las necrópolis de Baelo es el uso de betilos, piezas cilíndricas o troncocónicas con o sin base, labradas en piedra caliza, que hemos visto en la exposición permanente del Centro de Recepción de Visitantes. Estos betilos se colocaban en el exterior del monumento funerario y de cara al mar, al igual que ocurre dentro de los monumentos colectivos con el lugar destinado al depósito de urnas. Se les supone un importante significado ritual, quizás relacionado con las divinidades marinas que pueden ejercer también de genios protectores, como símbolo de vida futura, o bien con alguna divinidad grecorromana (Saturno o Baco) o púnica (Baal). Desgraciadamente, ninguna de las tres necrópolis es visitable de momento, aunque la situado junto a la Puerta de Gades es visible desde el Decumanus.
Betilos funerarios.
En el Capitolio (12) se rendía culto a la Tríada Capitolina, constituida por Júpiter, Juno y Minerva. El origen de esta tríada se encuentra en el periodo etrusco. El conjunto se situaba en la parte más alta de la ciudad y se estructuraba en tres celdas o pequeños templos. La estatua de Júpiter ocupaba la nave central, a su derecha estaba la de Minerva y a su izquierda la de Juno. El dueño absoluto del templo era Júpiter Óptimo Máximo; las diosas lo acompañan como meras huéspedes acogidas en su casa.

Son tres edificios independientes y separados entre sí por dos estrechos pasajes. Sus formas son rectangulares, siendo el templo central (Júpiter), el más estrecho de los tres. En el templo más al este se descubrieron restos de una estatua femenina sentada (Juno) y en el del oeste otros restos más pequeños de una efigie femenina (Minerva).

Aquí vemos los tres templos capitolinos, a continuación la plaza del Foro y, al fondo, la Basílica.
Cada templo contaba con un total de seis columnas y nueve pilastras, rematadas por capiteles corintios decorados con estuco. La altura completa del conjunto era de ocho metros. Los tres templos se alzaban (incluyendo el podium sobre el que se asentaban) a unos doce metros por encima de la explanada rectangular y dominaban ese espacio libre, reservado a las ceremonias religiosas. En el centro de la explanada, y exactamente en el eje del templo de Júpiter, estaba el altar para los tres templos, en el que había tres mesas idénticas, una al lado de otra.

La fecha de construcción del Capitolio se estima entre los 60 y 70 d.C., en época del emperador Nerón.

Sin abandonar el camino nos dirigimos a nuestra última parada, el Teatro (13).
Vista aérea.
El Teatro, visto desde el Capitolio.
Diversos detalles del Teatro.
Para construir el edificio más monumental de la ciudad (67 metros de fachada y 15 de altura) se aprovechó la pendiente natural del terreno, en la zona de mayor desnivel. Levantado entre los años 60-70 d.C., siguió con su función natural hasta el siglo III, en que fue compartimentado y utilizado como viviendas y, más tarde, entre los siglos IV y VII, como necrópolis cristiana.

Scaena del Teatro.
Su aforo era de unas 2.000 personas, que se situaban en el graderío (cavea), subdividido en tres sectores semicirculares: ima (la más baja, para los dirigentes), media (ocupada por los propietarios y funcionarios públicos) y summa (para la plebe).

Graderíos (Cavea) y escenario (Orchestra).
Las representaciones duraban todo el día en un ambiente festivo. Eran organizadas por los magistrados, que intentaban distraer y contentar al pueblo. Su celebración solía coincidir con la llegada de trabajadores de África para las faenas de pesca.
Galerías de acceso a los graderíos.
Los actores, siempre hombres, incluso para los personajes femeninos, eran generalmente extranjeros, esclavos o libertos, por lo que gozaban de poco prestigio social. Se cubrían el rostro con máscaras, lo que permitía que un mismo actor representara a varios personajes.

Los espectáculos más valorados eran las comedias ya que, a diferencia de los griegos, los romanos no eran amantes de las tragedias.

En el Teatro terminamos la visita a este Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia. Quisiera aclarar que las fotografías que acompañan estas líneas tienen algo más de un año, por lo que es posible que actualmente exista alguna variación sobre lo expuesto. Aunque, pensándolo mejor y a tenor de la política de recortes (sobre todo en actividades culturales) de los actuales Gobiernos, tanto autonómico como nacional, dudo mucho que se haya movido una sola piedra desde el mes de junio de 2012. 

El Centro de Recepción dispone de ascensor, pero la visita a las excavaciones es dificultosa por la naturaleza del pavimento y las pronunciadas pendientes en algunos lugares.