Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

jueves, 27 de febrero de 2014

Carmona. Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción, -III. Capilla Mayor y nave del Evangelio.


Hemos llegado ante la Capilla Mayor, dividida en dos partes, alta y baja, por un graderío de diez escalones. En la parte alta se sitúa el Retablo Mayor que, contrariamente a lo habitual en la zona, no es poligonal, sino recto, adaptándose al fondo del presbiterio. Su estilo es plateresco, estando formado por banco, cuatro cuerpos de cinco calles y ático. Las calles se separan mediante columnas cilíndricas o abalaustradas, sencillas o dobles, todas ellas muy decoradas. Queda así un amplio espacio muy compartimentado que permite, al estilo del altar mayor de la Catedral de Sevilla, mostrar numerosas escenas diferentes.
Retablo Mayor.
El retablo fue iniciado en el segundo cuarto del siglo XVI, siendo tallado a lo largo de los años por artistas como Nufro de Ortega, que lo inició, o Juan Bautista Vázquez, el Viejo, que lo finalizó en 1.564. La policromía, el dorado y el estofado de los relieves corrió a cargo de Pedro Villegas, Juan de Zamora, Pedro de Campos, Gonzalo Vázquez, Andrés Ramírez y Antonio Rodríguez.
En el banco aparecen los Padres de la Iglesia: San Jerónimo, San Ambrosio, San Agustín y San Gregorio. En el primer cuerpo, relieves policromados de escenas de la vida de la Virgen: Anunciación, Visitación, Natividad, Adoración de los Magos y Presentación en el templo.
Banco y primer cuerpo del retablo.
El segundo cuerpo nos muestra la huida a Egipto, Jesús entre los doctores, la Virgen Madre, La Sagrada Cena y La Oración en el huerto de los olivos.
La Pasión aparece representada en el tercer cuerpo: Beso de Judas, Flagelación, Caída de Jesús y Quinta Angustia.
Segundo y tercer cuerpo del retablo.
Hornacina central: Asunción de la Virgen y Sagrada Cena.
La calle central del tercer y cuarto cuerpo está ocupada por una hornacina con el motivo de la Asunción de la Virgen bajo la mirada del Padre Eterno. El Santo Entierro, Resurrección, Ascensión y Pentecostés aparecen en el cuarto cuerpo, en tanto que en el ático, bajo un frontón clásico, se dispone la escena de La Coronación de la Virgen y, arriba del todo, un Calvario.
Último cuerpo, ático y Calvario.
Zona superior de la calle central.
Bóveda del presbiterio.

Todos los relieves parecen proceder del taller de Vázquez, el Viejo; unos de elaboración propia y otros tallados por sus alumnos más aventajados.
Comenzamos el recorrido de la nave del Evangelio. La cabecera está ocupada por la Capilla de la Virgen de Gracia, que acoge en la actualidad a la Patrona de la ciudad.
En un principio, sin embargo, alojaba el Sagrario. Sus artífices fueron Juan de Escalona, Hernán Ruiz y Pedro Díaz de Palacios, que finalizó los trabajos en 1.578, en estilo renacentista. La función de la capilla cambió tras la desamortización de Mendizábal, pasando  el Sagrario a su ubicación actual y siendo ocupado su lugar desde entonces por la Virgen de Gracia.
Capilla de la Virgen de Gracia.
La leyenda del descubrimiento de la talla es el habitual es estos casos de vírgenes de los siglos XIII-XIV: un pastor, campesino, cazador o caminante (en este caso un pastor en el año 1.290) encuentra la imagen escondida en una cueva (como sucedió con esta imagen) o entre matorrales o enterrada saliendo a la luz a causa del arado, en un lugar en el que existe agua cercana (río, fuente, lago); la imagen es llevada al cura de la localidad, que la guarda bajo llave en la sacristía. Al día siguiente, la Virgen ha desaparecido, siendo encontrada en el mismo lugar en que se descubrió. El suceso puede repetirse una o varias veces (o bien la Virgen se aparece a alguno de los presentes), llegando en cualquier caso a la conclusión de que la Señora desea que se le levante una ermita en ese sitio para ser venerada, deseo que se llevó a cabo, edificándose la ermita en su emplazamiento actual. Igualmente se dice que el agua del manantial que allí hay es milagrosa y que todas las mocitas casaderas que la beben encuentran marido.
Como digo, el relato es calcado en prácticamente la totalidad de los descubrimientos de tallas de la Virgen de esa época, signo indicativo (creencias religiosas aparte) de que se trataba de un imaginativo recurso de marketing con el fin de avivar la fe cristiana y las conversiones en los territorios recién arrebatados a los musulmanes.

La Virgen de Gracia era en origen una estatua sedente, con el Niño (al menos un siglo más moderno) sobre sus rodillas, que fue mutilada en el siglo XVI para poder vestirla y, añadir además cuatro barrotes bajo ella, con el fin de dar la sensación de estar de pie, según costumbres de la época. Todos estos datos se conocen con exactitud gracias a un documento encontrado en el interior de la imagen.
Virgen de Gracia. Siglos XIII-XIV.
La imagen de la Virgen se sitúa sobre un baldaquino barroco de plata usado para procesionar y que, a su vez, se integra en un tabernáculo de estilo neoclásico.
La romería de la Virgen de Gracia tiene lugar en el mes de septiembre, trasladándose en una carreta el Simpecado de la Virgen a la ermita que se construyó tras el descubrimiento de la talla, situada en las afueras de la ciudad.
A continuación hay una capilla cuyo nombre no he podido averiguar, pero que creo que albergaba antiguamente el retablo de San Juan Nepomuceno. En ella vemos la talla de un santo jesuita y un cuadro de Crucificado.
Crucificado de la escuela granadina.
Santo desconocido.
La siguiente de nuestro recorrido es la Capilla del Dulce Nombre de Jesús, también conocida como del Cristo de los Martirios (hecho que me ha proporcionado más de un quebradero de cabeza). Es del mismo estilo gótico que la mayoría de las demás capillas, cerrada por una verja plateresca en la que figura la fecha de 1.537.
Capilla del Dulce Nombre de Jesús o del Cristo de los Martirios.
En el muro frontal veremos una lápida en homenaje a las hermanas Quintanilla y Briones, grandes benefactoras del templo.
Lápida-homenaje a las hermanas Quintanilla.
El muro derecho queda cubierto por el retablo del Cristo de los Martirios. Bajo un grueso arco de medio punto se muestran escenas de la Pasión de Cristo tanto en relieves en banco, fondo del arco e incluso en el intradós del mismo, con figuras de bulto redondo de Cristo ya muerto en la cruz en el centro, flanqueado por la Virgen y San Juan Evangelista. En el frontón del ático, el Padre Eterno.
El Crucificado data de 1.537, en tanto que el retablo se atribuye a Roque Balduque y está fechado en 1.550.
Retablo del Cristo de los Martirios.
Pasando el cajón de la puerta a través de la que hemos entrado en la iglesia se sitúa la capilla de la Virgen de Belén. La reja de finales del XVI y el retablo del XIX, de un estilo barroco ya bastante avanzado. Está presidido por una imagen de vestir de la Virgen de los Reyes, con estatuas de santos desconocidos a los lados y el Arcángel San Rafael en el ático.
Capilla de la Virgen de Belén.
La Virgen de los Reyes preside el retablo de la Virgen de Belén.
Virgen de los Reyes.


Dos santos desconocidos escoltan a la Virgen.
Ático, con el arcángel San Rafael.

Continuamos el recorrido por la nave del Evangelio en dirección a los pies y llegamos a la Capilla Sacramental, desgraciadamente muy poco visible, a pesar de la iluminación donada por Endesa en 2.012, valorada en 150.000 euros y con un consumo inferior en un 75 % a la iluminación tradicional: "para la Capilla Sacramental se ha creado una iluminación envolvente a base de luminarias fluorescentes de última generación, incentivando el retablo  con proyectores en master colour de 70 vatios y el sagrario con dos proyectores de tecnología led y haz intensivo". Lo mismo es solamente para el exterior de la Prioral.
Capilla Sacramental.
.El retablo, barroco, fue ensamblado y tallado por Tomás Guisado, el Viejo en 1.724 (con el correspondiente, y a menudo habitual, pleito interpuesto por los presbíteros ordenantes de la obra al considerar que el retablo no estaba terminado a su entrega). La imagen de la Inmaculada que preside el retablo es anterior, de 1.719, realizada por Pedro Duque Cornejo, en tanto que la Santa Bárbara del ático es contemporánea del retablo. A los lados de la Virgen se colocan dos pequeñas tallas de Santa Ángela de la Cruz y Santa Marta.
Tabernáculo del retablo.

Seguimos adelante; la Capilla Bautismal nos espera. De estilo gótico como su bóveda de crucería nos indica, (aunque con las paredes enlucidas y pintadas), presenta en su centro la pila bautismal, de mármol, situada sobre una base octogonal del mismo material. Al fondo podemos ver un tríptico de 1.510 con imágenes de Santa Marina, San Andrés y Santa Bárbara (está última muy popular en este templo), obra sevillana de estilo renacentista.
Santa Bárbara.
Capilla Bautismal.
Pila bautismal y tríptico de 1.510.
En el tríptico aparecen representados, de izquierda a derecha:
San Andrés, Santa Marina y Santa Bárbara.
Llegados a los pies de la nave podremos contemplar el altar de San Cristóbal. Se trata de una pintura mural, de tamaño gigante como suele ser frecuente en las representaciones del santo, enmarcado por un altar a modo de marco dorado de mediados del XVIII, con una columna salomónica a cada lado, sobre las que se apoya el frontón compuesto. En la mesa del altar se expone un pequeño San Antonio, abad, con un cerdo a sus pies, de finales del XVI.
Altar de San Cristóbal.
Aquí acabamos el recorrido por el edificio principal del templo, aunque aún nos esperan algunos espacios por ver.
Horario de visitas:
Lunes a sábados, de 9,00 a 14,00 y de 17,00 a 19,00 horas.
Precios: 3 €. Grupos (+ de 25 pax), 1,80 €.

No existe dificultad para la visita de personas con movilidad reducida.