Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

martes, 25 de marzo de 2014

Carmona. Convento de Santa Clara -I. La Torre mirador.

Nos situamos a espaldas de la portada del Hospital de la Caridad y seguimos adelante unos metros hasta llegar a la calle Santa María de Gracia, que no es más que un tramo de la calle Dolores Quintanilla, o viceversa.
Allí veremos las puertas gemelas tan típicas de los conventos de clausura españoles. Este de Carmona es el más antiguo de los cenobios de la ciudad. Contó desde su fundación en 1.460 con la protección y privilegios del pontificado y la corona, tales como el de custodiar las llaves de la ciudad en períodos de guerra o eximir de impuestos a los vecinos que estaban al servicio de las monjas.
Convento de Santa Clara, con su característica torre-mirador.

En muy poco tiempo, se convirtió en una de las comunidades más ricas de Andalucía, no solo por las dotes que las hijas de poderosas familias aportaban al tomar los hábitos, sino también por el espléndido legado que doña Beatriz Pacheco, duquesa de Arcos, deja a su muerte en el año 1.511, y que estaba compuesto por sustanciosas rentas, propiedades agrícolas, inmuebles, objetos suntuarios y ajuar de cultos.
Debido a lo dilatado de su construcción abarca varios estilos. El convento se construye sobre un espacio segregado del conjunto palaciego que la familia Ponce de León poseía en la collación carmonense de Santiago.
Torre-mirador.
El conjunto consta de un compás, un pequeño patio que da paso a las dos zonas más representativas, la iglesia y el claustro. El acceso al compás se realiza a través de dos portadas gemelas datadas en el siglo XVIII. Se trata de dos arcos semicirculares, flanqueados por pilastras adosadas al muro, decoradas con casetones. Sobre los arcos, las dos puertas están unidas por un friso corrido, sobre el que una hornacina alberga la imagen de la santa titular del convento.
Friso y cornisa de la fachada del convento.
La imagen de Santa Clara preside la fachada.
Como en todas las iglesias, la portada principal se situaba a los pies del templo, aunque posteriormente fue tapiada, realizándose la entrada a través del lado del Evangelio, accesos construidos entre finales del XV y principios del XVI.
Portada principal de la iglesia del convento.
Puerta de acceso al torno.
Desde junio de 2009, el conjunto conventual se encuentra abierto al público, pudiendo acceder los visitantes a la iglesia, el claustro y el coro bajo. Además, dentro del itinerario de las visitas, también se puede acceder a la torre-mirador del convento desde la que se aprecian unas vistas de Carmona y su entorno únicas y prácticamente desconocidas hasta ahora.
De hecho, esta torre, cuya construcción data del siglo XVIII, según esquema del barroco tardío, es quizás el elemento más emblemático del convento. Para su apertura a los vistantes se han instalado en ella diferentes paneles explicativos que abarcan la historia de esta comunidad y la evolución del edificio.
El mirador, visto desde el atrio. A sus pies se sitúa la entrada al Museo.
Además, este recinto religioso tiene la particularidad de que fue modelo para otros conventos de Hispanoamérica, especialmente en las ciudades de Arequipa y Cuzco. En 1.997 fue declarado Bien de Interés Cultural.
Esta posibilidad de visitar el convento ha sido posible gracias al convenio de colaboración que se ha firmado entre el Ayuntamiento de Carmona y la Comunidad de Religiosas Franciscanas Clarisas del Monasterio de Santa Clara. Un bonito ejemplo de cómo conseguir que los edificios no se vengan abajo o abandonen su función por desidia de-quien-corresponda.
Comenzamos la visita accediendo al atrio, un pequeño patio en el que encontramos al frente la entrada a la iglesia y a nuestra derecha el acceso a la torre-mirador. Tras pagar el correspondiente tique a la hermana que se encuentra tras el mostrador, comenzamos la ascensión.
Planta baja de la torre.
La torre-mirador consta de cuatro niveles, siendo los dos primeros, dotados de tupidas rejas de hierro para preservar la intimidad, independientes del resto del cenobio y con acceso desde el compás del mismo; el tercero y cuarto están conectados, con acceso desde la clausura, a través del coro alto. Actualmente se ha construido una escalera en la planta baja que nos permite subir "del tirón" hasta arriba, sin necesidad de engorrosos rodeos. 
Imágenes de la primera planta.
La primera planta está apenas ocupada por un sagrario de madera policromada y un mueble de madera que no acierto a ver qué función tenía. A través de un pasillo podemos alcanzar el coro alto, cuyo elemento más característico es el artesonado mudéjar de su cubierta.
Los paneles explicativos están apoyados en el suelo, con aspecto de llevar allí "provisionalmente" bastante tiempo. Una puerta lateral comunica con la galería de la planta alta del claustro. 
Artesonado del coro alto.
Vista general del coro alto. Aún hay paneles por colocar.
Galería superior desde el coro alto.
Suelo del coro alto.
Subimos por una blanca escalera hasta el siguiente piso. Se trata de una amplia sala en forma de "L", con nuevos carteles sobre el suelo y ventanas enrejadas al exterior. El único objeto de adorno es un tenebrario de madera policromada, cuya función se explicó detalladamente en la entrada:
Escalera de acceso al siguiente nivel.
Tenebrario.
La siguiente planta es la que más ventanas posee, así como el acceso a las cuatro buhardillas de la planta alta.
Tercera planta del mirador.
Ventanas del mirador. Desgraciadamente, las rejas son tan tupidas que no es posible realizar fotografías a través de ellas.
Caja de la escalera de caracol que nos conduciría a las pasarelas superiores que, a su vez, nos permiten acceder a las cuatro buhardillas que coronan el mirador. Desgraciadamente, el paso está prohibido.
Aquí vemos la entrada a la mini-escalera de caracol con el cordón que impide la subida. Una lástima.
Una escalera de caracol y cuatro pasarelas de madera conducen desde esta planta del mirador a cada una de las cuatro buhardillas que se abren en las cubiertas, que permitirían una amplia visión de los alrededores.
Aquí quiero hacer un comentario. Si alguien tiene la intención de subir a la torre con intención de obtener imágenes panorámicas de Carmona puede ir olvidándose. En primer lugar porque las rejas son tan tupidas que no permiten que quepa el objetivo de la cámara. Y por otra parte, la subida a las buhardillas está prohibida. Con lo cual, se puede decir que la subida a la torre-mirador es una pérdida de tiempo, ya que ni se pueden hacer fotos al exterior, ni hay objeto alguno en su interior que sea de interés (salvemos el artesonado del coro alto).
Con una cierta decepción, bajamos al atrio, esperando que el resto valga la pena (adelanto que sí, que vale la pena, y mucho). 

Horario: martes a sábados, de 11,00 a 14,00 y de 16,00 a 18,00 horas. Domingos: 11,45 a 14,00 y de 16,00 a 18,00 horas.
Precios: 2 €.

No hay ascensor, por lo que no es posible la visita de esta zona para personas con movilidad reducida.