Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 30 de marzo de 2014

Carmona. Convento de Santa Clara, -III y final. La iglesia.

Ha llegado el momento de visitar la iglesia, sin duda la pieza más interesante de todas las estancias que conforman el convento de Santa Clara. Con una primera fase levantada en período gótico-mudéjar y una última fase ya plenamente barroca, e incluso rococó, e innumerables intervenciones entre medias, de este templo podría haber salido un pastiche impresentable o una magnífica muestra del arte andaluz a través de los siglos. Afortunadamente, lo que tuvo lugar fue esto último. Veamos unas tomas generales para hacernos una idea, que luego pasaremos a una descripción más pormenorizada.
Vista general desde el coro bajo.
El artesonado de la zona de los fieles es de estilo mudéjar, enriquecido en el siglo XVII con pinturas barrocas.
La bóveda del presbiterio, en cambio, es de piedra, con nervaduras góticas, igualmente adornadas con pinturas barrocas.
Para subrayar la separación entre ambas zonas se dispone un gran arco triunfal apuntado sostenido por columnas de estilo clásico, con fustes estriados. Dos ángeles turiferarios parecen flotar junto a las columnas.
Presbiterio de la iglesia.
Rodea la nave un zócalo de azulejos, con algo más de metro y medio de altura, pintados con técnica musulmana (cuerda seca), pero elaborados en el siglo XVI. En la parte superior de los muros se observan doce lienzos de gran tamaño, que representan a las Santas Mártires en actitud de dirigirse hacia el altar mayor, acompañados de otros diez cuadros que nos muestran a ángeles portando ofrendas e instrumentos musicales. También aparece un Calvario, una Epifanía, la Muerte de San José, Santo Domingo en Soriano y San Francisco de Paula. Todas ellas son del siglo XVII, inspiradas ya en el tratado Arte de la Pintura, de Pacheco, en el que se especificaba posiciones, vestimentas y atributos de santos y escenas religiosas.
Muro de la Epístola. Zona alta.
Aspecto general del muro de la Epístola.
Muro del Evangelio.
Comenzamos nuestro recorrido desde el coro bajo, por el muro de la Epístola, en sentido contrario a las agujas del reloj, como ya es costumbre en estas páginas. 
Pequeña imagen de la Virgen con el Niño.
Retablo de Cristo camino del Calvario.
Pintura de la parte alta. Aparición del Niño Jesús a San Antonio.
Otro fresco del muro de la Epístola, muy del estilo de Zurbarán.
¿Santa Justa o Santa Rufina?
Retablo de San José. Estilo barroco, siglo XVIII.
San José con el Niño.
Retablo del Corazón de Jesús. Principios del siglo XIX.
En la cartela de la parte inferior, el Papa Pío VII concede la plena indulgencia a quien visite esta iglesia el día que se exalte al Corazón de Jesús.
Más frescos del muro de la Epístola.
Retablo de la Trinidad.
Hemos llegado ante el amplio presbiterio. En sus muros laterales se sitúan sendos retablos. El de la derecha nos presenta a San Antonio de Padua, en tanto que en el frontero se muestra un Calvario, con Jesús crucificado, la Virgen y San Juan (aunque este último no estaba presente el día de la visita). Al menos el primero de ellos, quizá los dos, está atribuido al autor del retablo principal, Felipe de Ribas. 
Presbiterio. Muro de la Epístola.
Retablo de San Antonio de Padua.
Presbiterio. Muro del Evangelio.
Retablo del Calvario.
El retablo Mayor, como ya hemos comentado, es de Felipe de Ribas, tallado en 1.645. Se compone de banco, tres cuerpos de tres calles separadas por dobles columnas y ático. Los espacios así creados se distribuyen alrededor del centro del retablo, donde está situada la imagen de Santa Clara. 
Retablo Mayor.
En el primer cuerpo, a los lados del tabernáculo, podemos contemplar las tallas de San Francisco de Asís (izquierda) y San Buenaventura.
Primer cuerpo del Retablo Mayor.
San Francisco de Asís.
Tabernáculo.
San Buenaventura.
En el segundo cuerpo, escoltando a Santa Clara, aparecen San Juan Beltrán y San Juan de  Capistrano.
Segundo cuerpo del Retablo Mayor.
San Juan Beltrán.
Santa Clara de Asís.
San Juan de Capistrano.
 El último cuerpo está ocupado (de izquierda a derecha) por Santa Isabel de Hungría, un relieve policromado de la Asunción y Santa Isabel de Portugal, en tanto que el ático  nos muestra al Padre Eterno, con orbe y cruz, en actitud de bendecir.
Cuerpo superior y ático del Retablo Mayor.
Santa Isabel de Hungría.
Asunción de la Virgen.
Santa Isabel de Portugal.
Ático: el Padre Eterno.
Dos ángeles turiferarios se adosan a las columnas del arco triunfal.
Nos damos la vuelta y aprovechamos para contemplar el muro que separa el coro bajo del resto de la nave.
Muro de separación entre coro bajo e iglesia, con pinturas que representan El Bautismo de Cristo, Cristo Yacente y San Francisco ayudando a bajar a Cristo de la Cruz.
Iniciamos ahora el recorrido del muro del Evangelio, con tan solo un retablo, ya que las puertas gemelas ocupan la mayor parte del espacio.
El muro del Evangelio visto desde el presbiterio.
El púlpito es hierro forjado, del siglo XVII, seguramente del almonteño Sebastián Conde autor, entre otras obras, de la Cruz de la Cerrajería (de las Sierpes), de Sevilla. La escalera y el tornavoz son de finales del XVIII.
Retablo de la Virgen del Valle.
Virgen del Valle.
Hemos terminado aquí la visita a este convento de Santa Clara, de Carmona. Si la subida al mirador nos dejó un poco de amargor, podemos decir que ha desaparecido completamente con el recorrido por el resto del conjunto: claustro, coro bajo y, sobre todo, la iglesia. Podemos afirmar rotundamente que se trata, sin duda alguna, del monumento que no debe perderse nadie cuando visite la ciudad. Se puede mejorar, evidentemente, como todo en esta vida (no hay un solo rótulo en todo el convento), pero lo que hay es magnífico.

Horario: martes a sábados, de 11,00 a 14,00 y de 16,00 a 18,00 horas. Domingos: 11,45 a 14,00 y de 16,00 a 18,00 horas.
Precios: 2 €.

No hay problemas de acceso para personas con movilidad reducida en toda la visita excepto, como comenté en la primera entrada, para acceder al mirador.