Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

lunes, 21 de julio de 2014

Casa-Palacio de Salinas. Un nuevo espacio que visitar en Sevilla.

No hemos de desplazarnos muy lejos para realizar la siguiente visita. En esta ocasión hemos aprovechado la apertura al público de otra de las casas-palacio renacentistas que en el siglo XVI se alzaron en Sevilla al amparo y gracias a las riquezas traídas del Nuevo Mundo y que por aquí tenían que pasar.
La iglesia de Santa Cruz y la Casa de Salinas, vistas desde la calle Fabiola.

Los artistas italianos que con buen ojo se vinieron para acá, aportaron los mármoles, las estatuas clásicas y las majestuosas fuentes que, combinadas con el estilo gótico-mudéjar tan nuestro, dieron lugar a palacios como los de Dueñas, Pinelo, condesa de Lebrija o Casa de Pilatos. 
Excepto el primero de ellos, propiedad como todos sabemos de la Casa de Alba, el resto son visitables, y a ellos se ha unido, desde septiembre del pasado año, la Casa de los Salinas.


Cancela que separa el zaguán del apeadero.
Situada en lugar emblemático, la calle Mateos Gago (antigua de la Borceguinería), frente por frente a la portada de la iglesia de Santa Cruz, esquina calle Guzmán el Bueno, su situación tan cercana a la Catedral da fe de la importancia económica y social que tuvo en su tiempo.
Fue mandada edificar por un rico mercader, Baltasar Jaén Roelas, dueño de varios navíos con los que comerciaba con las Indias, gracias a los que amasó una importante fortuna, hasta el punto de fundar mayorazgo propio.
Armadura del zaguán.
A mediados del siglo XIX, el mayorazgo se disolvió y el edificio fue utilizado para diversos quehaceres, como carpintería y escuela. En el año 1.900 fue adquirido por una familia vasca, los Ybarra, que redecoraron la finca con numerosos detalles barrocos, lo que ocultó en gran parte su sobrio aspecto original.
En 1.930 la casa pasa a ser propiedad de la familia Salinas, que la somete a una profunda restauración, con el fin de devolver al edificio (en lo posible) su aspecto original, tan alterado en sus más de cuatrocientos años de vida.
Fuente-abrevadero en el Apeadero.
Este es el edificio que nos disponemos a visitar, previo pago de los seis euros que cuesta la entrada para la visita guiada (tema que abordaremos más tarde).
En el zaguán nos recibe una de los dos amables guías, que será la encargada de comentarnos el recorrido de forma precisa y suficiente.
Nos aclara, en primer lugar, que la casa está habitada por parte de la familia y que, por esta razón, no se puede visitar la planta alta. Se conserva la armadura original del mencionado zaguán. El recorrido de la planta baja comienza en el apeadero, con su correspondiente abrevadero para los caballos. En la pared de la derecha se observa un retablo cerámico con una vista de Sevilla desde Triana, firmado por Manuel Arellano, hacia 1.900.
Azulejo que nos muestra una vista de Sevilla desde Triana. Es obra de Manuel Arellano, hacia 1.900.
A la derecha, formando el típico recodo de las casas mudéjares, se encuentra el patio principal. Fue restaurado, con la participación de la empresa Alcatel, en 1.981, año en que se añadieron diversas puertas procedentes de antiguos conventos. En 1.989 fue colocada la fuente central, encontrada por Manuel Salinas en un derribo.
Patio central de la Casa de Salinas.
Está delimitado por dieciséis columnas de mármol blanco sobre las que se asientan arcos de medio punto de dos anchuras distintas, enmarcados por alfices cuajados de yeserías platerescas que también aparecen en el entablamento de los arcos y en los marcos de las puertas y ventanas que dan a este patio.
Una de las galerías del patio central.
Arcada y puerta.
La planta superior muestra una balaustrada de mármol, tras la que aparecen nuevos arcos, muy rebajados, igualmente decorados con yeserías. En este caso, los vanos de los arcos se encuentran cubiertos por hermosas vidrieras emplomadas que lucen en el cerramiento de madera vista. El lateral izquierdo de la planta superior se abre al patio en forma de terraza, con las pilastras de los balaustres rematadas con cabezas de leones.
La planta alta tiene tres de sus lados cubiertos con vidrieras, quedando el cuarto como terraza.
Uno de los leones que decoran la balaustrada de la terraza (cortesía de www.casadesalinas.com).
Azulejos y banco de la terraza (cortesía de www.casadesalinas.com).
El suelo de la planta baja no es el original, ya que este fue colocado en el comedor de verano que veremos a continuación. En el centro del patio aparece una pequeña fuente de estilo árabe y los muros de las galerías están cubiertos con un alto zócalo de azulejos del siglo XVI de metro y medio de altura, encontrándose el resto pintado en color almagra.
Patio central con fuente de mármol.
Seguidamente cruzamos una puerta del siglo XVII y visitamos el comedor de verano, en el que se puede observar el suelo de olambrilla original del patio, tan típico del XVI, así como un zócalo de azulejos y paredes de color almagra como en el patio. La parte superior del muro muestra una cenefa de yeserías sobre la que aparece el techo de madera original.
Comedor de verano.
Techo del comedor de verano.
La estancia está presidida por una larga mesa con capacidad para doce personas, distribuyéndose a su alrededor una serie de muebles de época.
Detalles del comedor de verano.
Volvemos al patio central.
Puerta situada junto al arranque de la escalera.
La escalera se sitúa en una esquina del patio, y se caracteriza por ser más mudéjar que renacentista. No hay rastro de mármoles y sí, en cambio, muchos azulejos, tanto en las paredes como en las contrahuellas de los escalones. Las huellas son de barro cocido, en tanto que los mamperlanes se han colocado de madera. En este primer tramo, el pasamanos va directamente sujeto a la pared, en tanto que el segundo ya aparece una baranda de forja con pasamanos de madera.
Escalera.
En el descansillo está colocada una antigua arca de caudales, pudiéndose ver a través de una ventana el Patio del Mosaico al que pasaremos luego. Este rellano está cubierto por un magnífico artesonado mudéjar, en perfecto estado, idéntico a algunos de los que se encuentran en los Reales Alcázares. Sin lugar a dudas, es el elemento, junto con el mosaico dedicado a Dionisios, más interesante del edificio (al menos de lo que se puede visitar).
Arca de caudales.
Vista del Patio del Mosaico desde el descansillo de la escalera.
Artesonado del descansillo.
Puerta de acceso a la planta superior.
Bajada al patio.
Descendemos de nuevo al patio y pasamos a un salón de lectura, con otro techo perfecto (muy, muy semejante al de la biblioteca de la Casa de los Pinelo), decorado con pinturas sobre la madera y piñas de mocárabe doradas. 
Salón de lectura.

Techo renacentista del salón de lectura.
En este salón nos pasó un hecho curioso, y es que había tres miembros de la familia leyendo el periódico. Y digo yo: si el horario de visita es de tan solo de tres horas diarias y a la planta alta no se puede subir, ¿tienen que estar necesariamente en la planta baja leyendo en horas de visita? Me pueden contestar que para eso es su casa, pero un servidor piensa que desde el momento en que se cobra una entrada (y se cobran unas subvenciones, supongo), se podrían ahorrar el “corte” que se lleva el espectador y la imposibilidad de realizar fotografías en esa zona. Pero vamos, lo expuesto no deja de ser una apreciación muy personal mía.
Comunicación del salón de lectura con el Patio del Mosaico.
Detalle (cortesía de www.casadesalinas.com).
A través de esta sala llegamos al Patio del Mosaico, antigua huerta de la casa, que ya vimos desde la ventana del descansillo de la escalera. También se le llama Patio de la Virgen de los Remedios, por la imagen que luce en la hornacina de la pared frontal a la entrada. Se cree que procede del convento del mismo nombre. Data del siglo XV y ante ella oró Colón antes de su viaje. Bajo ella vemos una fuente de mármol con estanque inferior octogonal recubierto de azulejos, aunque en fotos antiguas he observado que era circular y sin azulejos.
Mosaico de Dioniso.
Diversos detalles del mosaico.
A nuestra izquierda podemos ver una galería cubierta, sostenida por arcos de medio punto apoyados sobre columnas de mármol blanco. Sobre nuestras cabezas, justo encima de la puerta por donde hemos entrado, un antiguo balcón, actualmente no practicable, con triple ventana cubierta con vidrios emplomados nos podría dar una magnífica perspectiva del conjunto, si se pudiera acceder, claro.
Balcón cegado situado sobre la puerta de entrada al patio.
Puerta de entrada desde el salón de lectura.
Imágenes de la galería del Patio del Mosaico.
El resto del patio lo ocupa un mosaico romano del siglo II d.C. representa a Dioniso, procedente, como no, de Itálica.
Dice la leyenda que los restos del inmortal Murillo fueron depositados en la pequeña capilla que existía en la finca cuando la antigua iglesia de Santa Cruz (situada en la actual plaza del mismo nombre) fue demolida durante la ocupación francesa. Afirmación más que discutible, ya que todos los estudios al respecto señalan que sus huesos se perdieron con motivo del derribo de la iglesia. Quien pase por la plaza tenga en cuenta que, casi con total seguridad, está pisando el enterramiento del Pintor de Sevilla.
Virgen de los Remedios y fuente.
Datada en el siglo XV, procede del convento de los Remedios, de Triana.
Visto el Patio del mosaico, nuestra amable guía nos conduce por un pasillo cuya puerta se abre a la derecha, que conduce a la puerta que vimos antes en el patio principal junto al arranque de la escalera. 
Tondo situado en el corredor.
Más imágenes del patio central.
Hemos terminado la visita como quien va a un restaurante con estrellas Michelín: todo está muy bueno, pero te quedas con hambre. Es una auténtica pena, a tenor de las fotografías publicadas en revistas de decoración y similares, que no se pueda acceder a la planta alta. El precio puede ser discutible: vale lo mismo que la visita a la planta baja de la Casa de Pilatos y es bastante más pequeña; por contra, en esta ocasión contamos con guía.
Incluyo, para que los lectores se hagan una idea de lo que se pierden, imágenes de la planta alta tomadas de distintas publicaciones:
Vistas de la planta alta, procedentes de diversas publicaciones.
Dirección: calle Mateos Gago, 39.
Horario: de lunes a viernes de 11,00 a 14,00 horas.
Visitas guiadas (español-inglés) - Precio: 6 € (IVA incluido.) Menores de 7 años: - 50 %.

Duración: 25 minutos.

Excepto la subida al descansillo de la escalera, el resto de lo que se puede visitar es accesible a personas con movilidad reducida.