Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

martes, 28 de abril de 2015

Utrera. Iglesia Parroquial de Santa María de la Mesa, -I. Exterior del templo.

Hace muchos años, con ocasión de una cena de empresa allá por tierras catalanas, surgió entre los comensales una amistosa discusión acerca de la ciudad de origen del camarero que amablemente nos estaba sirviendo. Preguntado el interfecto por tal cuestión, nos contestó con voz profunda, impregnada de orgullo: Servidor es de Utrera, la ciudad de los mostachones, la octava maravilla del mundo. Sirva esta pequeña anécdota para demostrar el cariño que los nativos de esta localidad sienten por su tierra.
Iglesia de Santa María de la Mesa, vista desde la plaza del Porche de Santa María, Utrera.
Esta entrada supone el comienzo de una serie que, al igual que en el caso de Carmona, recorrerá los lugares más interesantes de la villa, cuyo centro histórico fue declarado en 2.002 Bien de Interés Cultural en calidad de Conjunto Histórico-Artístico.
Dos fotografías tomadas desde el mismo lugar, una de día y otra al anochecer.
El cuerpo inferior de la torre-fachada forma la Puerta del Perdón.
El origen de la ciudad, al igual que en otras muchas del valle del Bajo Guadalquivir, es muy antiguo, habiéndose encontrado restos del Neolítico, Edad del Bronce, Edad del Hierro, fenicios, tartésicos, turdetanos, romanos (Utrer: fábrica de odres para contener el aceite y el vino), visigótica e islámica, hasta 1.253 en que pasa a manos cristianas tras la conquista de la ciudad por Alfonso X.
Relieve de la Asunción de la Virgen, a la que está dedicada la iglesia.
Iniciamos el recorrido por la iglesia parroquial de Santa María de la Mesa. Dedicada a la Asunción de la Virgen, esta iglesia recibe la denominación “de la Mesa” por encontrarse enclavada en una pequeña elevación del terreno, sobre el lugar ocupado antiguamente por una mezquita.
La edificación del templo responde a dos épocas distintas, bien definidas. La primera corresponde al estilo gótico y fechada a inicios del siglo XV, en tanto que la posterior se llevó a cabo a mediados del XVI, centrándose principalmente en la portada de los pies y el crucero.
Izquierda y derecha del intradós del arco, con sus arquivoltas.
Dicha portada, conocida como Puerta del Perdón, es atribuida a Martín de Gaínza, sobre 1.550, probablemente siguiendo una traza de Diego de Siloé.
Se trata de una torre-fachada, fórmula que ya había sido empleada en algunos templos medievales. La aportación personal de Gaínza para estos elementos consiste en actualizarlas mediante un nuevo lenguaje renacentista, que en algunos casos como este, presenta resultados de gran espectacularidad.
Los dos relieves de figuras clásicas están colocados en el alfiz del arco.
Está diseñada como un arco de triunfo de orden gigante, con intradós abocinado repleto de casetones adornados con rosetones y cabezas de querubines, encuadrado en un alfiz con relieves de cabezas clásicas. A los lados del arco se sitúan dos grandes columnas, rectas en su parte inferior y  abalaustradas en la superior, apoyadas sobre pedestales, en las que asienta un entablamento de orden jónico con decoración de perlas, más un friso y una cornisa, todo ello rematado con un frontón recto decorado con pináculos.
El vano de la entrada es rectangular sobre el que vemos un relieve de la Asunción de la Virgen, acompañado de inscripciones y emblemas concepcionistas, escoltado el conjunto por las figuras de San Pedro y San Pablo.
San Pedro y San Pablo escoltan a la Virgen.
Por encima de esta portada se sitúa la torre, con cuatro cuerpos escalonados de sección decreciente. Los dos primeros fueron realizados en el siglo XVI por Hernán Ruiz, el Joven, autor del cuerpo de campanas de la Giralda, entre otras muchas obras.
Tras el terremoto de Lisboa, en 1.755, la torre resulta gravemente, procediéndose a su reparación, a la vez que se le dota de mayor altura, construyéndose dos nuevos cuerpos de factura barroca, escalonados como los anteriores. La obra no termina hasta 1.777.
Aquí vemos los tres cuerpos superiores de la torre-fachada.
En los muros de las naves laterales se abren a finales del siglo XVIII dos nuevas portadas de factura neoclásica, denominadas Puerta del Sol y Puerta de la Sombra respectivamente, obras del arquitecto José Echamorro. Están compuestas por columnas dóricas sobre pedestales que enmarcan vanos de medio punto sobre los que se sitúan sendas hornacinas.
Esquina de la fachada principal con la del lado de la Epístola. 
Fachada de la Epístola.
Puerta del Sol.
La torre, vista desde la Puerta del Sol.
Cúpula de la Capilla Sacramental.
Portada barroca de las dependencias auxiliares, recientemente restaurada.
Puerta de la Sombra.
La torre, vista desde la Puerta de la Sombra.
Termina aquí la primera parte de la visita, correspondiente al exterior del templo.


El acceso a esta iglesia es prácticamente imposible para personas con movilidad reducida, al existir en el exterior unas gradas que rodean el edificio, además de los escalones de cada portada, sin que se haya dispuesto rampa alguna que permita salvar los obstáculos.