Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 30 de agosto de 2015

Utrera. Iglesia de San Francisco, el Nuevo, -II y final. El interior.

Entramos en la iglesia por esta puerta lateral y comprobamos que a nuestra izquierda se encuentra, sobre la entrada principal, el coro. Aprovechamos para realizar una fotografía de la vista general y comenzamos el recorrido por el muro de la Epístola, en el sentido contrario de las agujas del reloj.
Vista general de la iglesia de San Francisco.
En el interior de un arcosolio vemos un arca de madera con un crucifico adosado sobre ella; encima, un cuadro con la representación de la Virgen de los Remedios, acompañada de un mitrado y un oferente de rodillas.
Virgen de los Remedios.
Seguimos y llegamos ante una pequeña hornacina avenerada que cobija la figura del Corazón de Jesús, de aspecto moderno y discreto interés artístico.
Sagrado Corazón de Jesús.
A continuación nos situamos ante el retablo de San Diego de Alcalá, fechado a comienzos del siglo XVIII, con discutible combinación de colores rojo y dorado. 
Retablo de San Diego de Alcalá.
El fraile franciscano, nacido en el siglo XV en el sevillano pueblo de San Nicolás del Puerto (es curioso que a la mayoría de los santos se les designa con el nombre de su ciudad de nacimiento y, en cambio, a San Diego se le denomina con el nombre del lugar en el que falleció) llevó una vida de humildad y discreción que, sin embargo, no impidió que fuera tremendamente popular en vida, llegando a ser retratado por los principales artistas de su tiempo: Zurbarán, Ribera, Murillo, Gregorio FernándezAlonso CanoPedro de Mena o Annibale Carracci. Su cuerpo incorrupto se conserva en la catedral de Alcalá de Henares, donde se expone a los fieles cada 13 de noviembre.
San Diego de Alcalá.
Otra hornacina, igualmente avenerada, en la zona del antepresbiterio, está ocupada por la figura de San Agustín, con libro en su mano izquierda (le falta la maqueta de iglesia) y con la derecha vacía. 
San Agustín.
La bóveda que ocuparía el crucero si la planta fuese de cruz latina, es de media naranja, con pinturas del círculo de Juan Espinal que representan a San Francisco Javier en la Apoteosis de la Compañía, fechadas en la década 1.770-1.780, apoyada sobre pechinas en las que aparecen los cuatro Arcángeles: San Miguel, San Gabriel, San Rafael y el Ángel de la Guarda. Desgraciadamente, el estado de las mismas es muy delicado, habiéndose perdido de forma definitiva algunas zonas y camino de ello el resto.
San Francisco Javier en la Apoteosis de la Compañía. 1.770-1.780.
El barroco Retablo Mayor nos muestra a dos ángeles sosteniendo un manto colgado de la corona real, a modo de dosel, en cuyo interior se cobija el retablo. Consta de banco, sotobanco y dos cuerpos de tres calles cada uno, separadas por estípites. Todo el conjunto está decorado con adornos vegetales y volutas.
Retablo Mayor.
El camarín está ocupado por la Virgen de los Dolores, una de las principales devociones utreranas. De autor y época desconocidos, fue remodelada por Castillo Lastrucci y más tarde restaurada por Sebastián Santos.
Nuestra Señora de los Dolores.
A la izquierda de la Virgen vemos una imagen de San Francisco de las Cinco Llagas, con crucifijo en mano derecha y rosario en la izquierda. A la derecha, San Antonio de Padua, muy representado en las iglesias sevillanas.
San Francisco de las Cinco Llagas.
San Antonio de Padua.
El cuerpo superior está presido por un San José con el Niño, con relieves de medallones policromados a los lados. Según me indica Enrique Ruiz, al que agradezco la aclaración, se tratarían de San Joaquín y Santa Santa Ana por un lado, y Santa Inés con el cordero y Santa Isabel por otro.
San José.

















Ángel lampadario.
El retablo de Jesús atado a la columna ocupa el muro del Evangelio a la altura del antepresbiterio. Es de muy similar traza e igual época que el frontero de San Diego, con imagen atribuida a Pedro Roldán, encontrada oculta tras un tabique en 1.649.
Retablo de Jesús atado a la columna.
Talla atribuida a Pedro Roldan. Siglo XVII.
Detalle.
Sobre este retablo me indican que existe una imagen de San Buenaventura, que me ha pasado inadvertida. Pido perdón por la falta de atención y prometo subsanar esta falta en una próxima visita.
La última parada en nuestro recorrido tiene lugar ante una imagen muy moderna, del año 2.004, esculpida por el moronense Manuel Martín Nieto. Se trata del Santísimo Cristo Yacente, que se nos muestra en el interior de una sencilla urna de madera, aunque procesiona en otra mucho más espectacular de madera noble, carey y plata. Llama la atención el modelado tan natural de cuerpo y el diseño del paño de pureza, muy original.
Santísimo Cristo Yacente. Manuel Martín Nieto, 2.004.
Urna en la que procesiona la imagen (cortesía de utreradigital.com).
Finaliza aquí nuestra visita, acompañado por el amigo Antonio Jesús Boje, de inestimable ayuda en estas visitas a Utrera. La iglesia de San Francisco, el Nuevo, es una muestra interesante del tardobarroco andaluz. El retablo mayor y los laterales son muy interesantes dentro de este periodo aunque, sin lugar a dudas, lo más valioso (artísticamente hablando) son las pinturas de las bóvedas que, desgraciadamente, son el peor elemento conservado, hasta el punto de que, si no media una intervención urgente, corren el riesgo de desaparecer para siempre.
Pies del templo y coro.
Recorrer este templo tiene un importante inconveniente: es muy difícil encontrarlo abierto, pues no se celebran cultos en él. Tampoco hay letrero alguno que indique el  horario de apertura. De hecho, el día que lo visitamos fue un jueves por la tarde en que, tras acudir a la capilla de San Bartolomé (que tiene igualmente un horario reducido, pero fijo) fuimos a ver si sonaba la flauta… y sonó.

Siento enormemente que mi desconocimiento del templo y su contenido haya sido considerado poco profesional. La causa puede ser que servidor no sea profesional de estas cosas, sino un simple aficionado que usa su tiempo libre para mostrar en lo posible la riqueza patrimonial de nuestra tierra. Es algo que me pasa a menudo, debiendo rectificar constantemente mis escritos gracias a las aportaciones que amablemente hacen los lectores pero, francamente, es la primera vez que me riñen por preguntar poco, cuando lo normal es que me manden a la porra por pesado. Como dijo McArthur cuando tuvo que dejar las Filipinas: "Volveré".




No existe impedimento para personas con movilidad reducida.