Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

lunes, 28 de diciembre de 2015

Iglesia de San Andrés, -III y final (actualizada).

Comienza la parte final de la visita a la iglesia de San Andrés. 
Vista de los pies de la nave central desde el presbiterio.
Pasamos a la nave del Evangelio, en la que la cabecera está ocupada por un retablo barroco en cuyo centro se sitúa una hornacina dotada de vidrio protector, que aloja en su interior una imagen de Dolorosa. En los laterales aparecen representados San Francisco de Borja y San Francisco de Paula y, en el ático, Santo Domingo de Guzmán, obras todas contemporáneas del retablo.
Retablo de la Dolorosa.
La nave del Evangelio, vista desde la cabecera.
En el muro del Evangelio se abre la capilla del Sagrado Corazón de Jesús, imagen que ocupa el centro del retablo neogótico, estando acompañado en los laterales por ángeles heráldicos que portan textos bíblicos, pintados sobre tabla por Virgilio Mattoni a principios del siglo XX. También de Mattoni, y de la misma fecha son las pinturas a fresco de los muros laterales de la capilla, que representan a Cristo Rey, acompañado del vallisoletano padre Hoyos y de Santa María Alacoque (cuya visión en 1.675 dio lugar al nacimiento de esta popular advocación de Jesús), así como múltiples escudos heráldicos.
Capilla del Sagrado Corazón de Jesús.
La figura de Jesús aparece firmada en la peana de la escultura, permitiendo saber que es obra de Adolfo López Rodríguez, de 1.894, quien, por otra parte, colaboró en otras ocasiones con Virgilio Mattoni en diferentes trabajos. Ha sido restaurado recientemente.
Bóveda de la capilla.
Sigue al anterior el retablo de San José, de finales del siglo XVIII, todavía barroco con rocalla. La hornacina central está ocupada por San José con el Niño Jesús, acompañados en las calles laterales por el arcángel San Rafael y San Francisco de Asís. En el ático aparece la talla de un fraile dominico.
Retablo de la Purísima.
El cordobés Andrés de Castillejos (o Castillejo, que de ambas formas se le conoce) es el autor del retablo de la Purísima, que ensambló durante los diez años que permaneció en Sevilla, entre 1.580 y 1.590. La imagen de la Virgen es de Gaspar Núñez Delgado y las pinturas de Alonso Vázquez. El Bautismo de Cristo y San Cristóbal se muestran a su lado, Dios Padre sobre ella y La Coronación de la Virgen en el ático.
La talla de la Purísima es obra de Gaspar Núñez Delgado, de finales del siglo XVI.






















Pinturas del retablo de la Purísima.
El final del muro del Evangelio está cubierto de placas de mármol recordatorias de antiguos hermanos y algunos lienzos, en tanto que a los pies de la nave encontramos un retablo neoclásico con el Cristo de la Buena Muerte. Es una imagen anónima del siglo XVII, que estuvo cedida algunos años a la hermandad de San Juan de Ávila, del Porvenir y que, al regresar a San Andrés, se colocó provisionalmente en la capilla de San José. Flanquean al Crucificado las imágenes de San Juan Nepomuceno y el beato Juan de Ávila.
Parte final del muro del Evangelio.
Retablo del Cristo de la Buena Muerte.

San Juan Nepomuceno.
Beato Juan de Ávila.
Nave del Evangelio, vista desde los pies.
En el coro, situado en una tribuna sobre la entrada principal, podemos contemplar el órgano neoclásico de comienzos del XIX, construido por Francisco Rodríguez.
Tribuna del coro y órgano neoclásico.
Concluida la visita, podemos afirmar que los diez años de obras (retrasos burocráticos aparte) han valido la pena, ya que la iglesia se encuentra impecable, con un edificio y un contenido perfectamente conservados y expuestos con gran criterio. Tan solo se echa de menos información sobre retablos, imágenes y cuadros, y algo más de luz en ciertas zonas (cabecera de la nave del Evangelio, capilla Bautismal, capilla del Corazón de Jesús). El horario de visita es bastante amplio y no hay pega alguna para realizar fotografías; incluso la persona que está al cuidado del templo es extremadamente amable y contesta con gusto a cualquier cuestión que se le plantee.