Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

viernes, 3 de febrero de 2017

Visitando la Catedral, -V. Esquina noroeste y Capilla de San Antonio.

Iniciamos el recorrido del lado norte (nave del Evangelio) del tempo metropolitano.


Ante la esquina que forman los lados sur y oeste de la catedral, justo delante de la puerta de comunicación con la iglesia del Sagrario, se sitúa una amplia vitrina horizontal en cuyo interior se expone el Pendón de San Fernando, aquel que, según la leyenda, el monarca remendó con sus propias manos tras ser dañado en un ataque sarraceno durante el cerco a la Sevilla islámica, hecho que le llevó a ser escogido por el gremio de los sastres como patrono. Desgraciadamente, debido a la posición de la vitrina y los reflejos en los vidrios que la forman, las fotografías obtenidas no son de buena calidad.
Pendón de San Fernando.
La portada de acceso a los pies de la iglesia del Sagrario se abre en el inicio de esta nave del Evangelio y, aunque está dotada de puertas de vidrio y se puede ver el interior, no se puede pasar desde aquí, por lo que la única entrada para el visitante es desde el exterior, a través de la portada que se abre a la avenida de la Constitución. También suelen estar cerradas sus otras dos puertas, las que se abren al Patio de los Naranjos. Por esta causa, su visita la dejaremos para el final. No obstante, ello no es impedimento para que admiremos la portada en sí desde el interior de la catedral.
Portada del Sagrario, con la vitrina en la que se expone 
el Pendón de San Fernando en primer término.
Ático de la portada-retablo de la iglesia del Sagrario, con San Fernando en el centro 
y las Santas Justa y Rufina, San Leandro y San Isidoro a los lados.
De esta forma, comprobamos que se trata de una portada de estilo retablo, que fue trazada por Pedro Sánchez Falconete en el último tercio del siglo XVII. Un gran arco de medio punto está flanqueado por dos pares de columnas de orden corintio que sostienen un entablamento sobre el que se sitúan  las esculturas de San Fernando (centro) con dos parejas de hermanos, Justa y Rufina e Isidoro y Leandro, a los lados.
Vidriera sobre la portada de la iglesia del Sagrario. 
Santos Juanes, San Miguel y San Gabriel. Enrique Alemán, 1.478.
A su lado se encuentra la Capilla de San Antonio, que es la Capilla Bautismal de la Catedral. A ella se accede bien a través de un vano lateral que se abre a la portada de la iglesia del Sagrario, bien desde la nave del Evangelio.
Entrada lateral de la Capilla de San Antonio.
Vista general de la Capilla de San Antonio desde la nave del Evangelio.
Portada principal de la Capilla de San Antonio.
Detalle de la reja de la Capilla de San Antonio, 
en la que aparece un Apostolado, distribuido a ambos lados de una imagen de la Piedad.
En el centro de la capilla se sitúa una magnífica pila bautismal renacentista del siglo XVI realizada en mármol blanco, con adornos vegetales en la taza y ángeles danzando en la base. 
Pila Bautismal de la Capilla de San Antonio.
En el muro derecho, enmarcado por una moldura tallada de Bernardo Simón de Pineda, se encuentra el cuadro La Visión de San Antonio, que da nombre a la capilla. Esta obra de grandes proporciones data de 1.656 y es una de las creaciones más notables de Bartolomé Esteban Murillo. En la parte inferior del cuadro, San Antonio, en medio de la penumbra y con los brazos extendidos dirige su mirada a la parte superior del lienzo donde se representa al Niño Jesús en el centro de una intensa luz y rodeado por nubes y numerosos ángeles.
Retablo de San Antonio, ensamblado por Bernardo Simón de Pineda, 
con lienzos de Murillo: La Visión de San Antonio y El Bautismo de Cristo.
Esta obra ha sufrido diversos avatares a lo largo de la historia: en 1.810 estuvo a punto de ser robado por el mariscal Soult, del ejército de Napoleón; el Cabildo de la Catedral consiguió hacerle desistir entregándole a cambio El Nacimiento de la Virgen, también de Murillo, que actualmente se encuentra en el Museo del Louvre (en realidad, el infame Soult renunció al cuadro porque no le cabía en los salones de su château).
El 4 de noviembre de 1.874, unos desconocidos mutilaron la obra para apoderarse de la figura de San Antonio; afortunadamente un anticuario de Nueva York, el señor Schaus, se hizo con el fragmento y lo devolvió a la Catedral sevillana, en un gesto de enorme generosidad. Tras un proceso de restauración no demasiado afortunado volvió a exponerse en 1.875. 
La Visión de San Antonio (detalle). 
Se puede apreciar por donde cortó el salvaje que mutiló la obra.
En la parte superior del retablo se sitúa otra obra de Murillo, eclipsada en parte por la altura a que se encuentra y por el tamaño de su vecino de abajo. Se trata de El Bautismo de Cristo, de gran calidad artística, que data de 1.668, es decir, doce años después de La Visión de San Antonio, lo que implica una mayor destreza y experiencia del genial pintor. Fue restaurado recientemente con motivo de la exposición realizada en el Hospital de los Venerables, Murillo y Justino de Neve: el arte de la amistad, con el patrocinio de la Fundación Focus. Sería de agradecer que se regulasen correctamente los focos que iluminan este retablo, ya que el exceso de luz y reflejos hace difícil su contemplación.
El Bautismo de Cristo. B. E. Murillo, 1.668.
Dentro de la Capilla de San Antonio hay más objetos. Así, en el muro frontal de la capilla vemos la imagen tallada en piedra de la Virgen de los Olmos, que coronaba la entrada del corral de vecinos (Corral de los Olmos) que existía antiguamente junto a la Puerta de los Palos. Posteriormente, tras el derribo del corral en 1.790, se colocó en una hornacina labrada en el primer cuerpo de la Giralda, guardándose el original en 1.986 para protegerlo de las obras de restauración de la Giralda y colocándose en su lugar una réplica. En 1.992, con motivo de la Magna Hispalensis, se situó la imagen original en su emplazamiento actual de la capilla de San Antonio, en tanto que su copia quedó definitivamente instalada en la Giralda.
Virgen de los Olmos original. Capilla de San Antonio.
Réplica (poco afortunada) de la Virgen de los Olmos, 
situada en la cara de la Giralda que se asoma a la Plaza de la Virgen de los Reyes.
Sobre ella luce la gran vidriera realizada en 1.685 por Juan Bautista de León, que representa, como es habitual en la ciudad, a las Santas Justa y Rufina protegiendo la Giralda.
Vidriera de Santa Justa y Santa Rufina. Juan Bautista de León, 1.685.
La otra vidriera de esta zona se sitúa en la parte alta del muro del Evangelio, sobre la bóveda de la capilla, realizada por Enrique Alemán en 1.478, que nos muestra a los Cuatro Evangelistas.
Los Cuatro Evangelistas. Enrique Alemán, 1.478.
Aun quedan por ver más obras de arte en esta capilla. En el muro izquierdo cuelgan cinco lienzos de variada temática, calidad discreta y diferentes autores, la mayoría anónimos: Virgen con el Niño, Presentación el el templo, San Pedro orando ante Cristo amarrado a la columna, La imposición del palio a San Isidoro (Lucas Valdés, 1.710) y San Antonio  ayudando a Cristo a bajar de la cruz.
Muro izquierdo de la Capilla de San Antonio.
En la pared frontal, a los lados de Virgen de los Olmos, vemos La Adoración de los Magos y La Circuncisión.
Muro frontal de la Capilla de San Antonio.
Terminamos aquí esta entrada.