Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 25 de junio de 2017

Museo Arqueológico de Sevilla, -VI. Visigodos y musulmanes.

Sala XXVI.
La sala que vemos a continuación contiene diferentes objetos pertenecientes a la época visigoda, que se estableció en la Hispania romana a partir del siglo V d.C. Eran de origen centro-europeo y religión arriana, hecho este último que provocó numerosos conflictos con los hispanorromanos, mayoritariamente cristianos (valga la leyenda de San Hermenegildo como ejemplo). 



Sarcófago visigodo.
Dintel de San Hermenegildo.
Molino de Cajul, Alcalá de Guadaíra, Sevilla. Finales del siglo VI.
"En el nombre de Dios, en el año segundo del feliz reinado de nuestro señor Hermenegildo rey a quien persigue su padre, nuestro señor el rey Leovigildo; traído a la ciudad de Sevilla para siempre".
Sarcófago protocristiano. Sevilla. Siglo V.
Pilastra visigoda. Siglos VI-VII.
Reja visigoda.
La cosa mejoró cuando Recaredo se convirtió al cristianismo en el año 587, lo que favoreció un cierto resurgir cultural y artístico. Sin embargo, el poder político estaba en la realidad muy repartido entre los diferentes nobles, lo que provocaba continuos conflictos, que llegaron a dar lugar a una auténtica guerra civil. Y es que, según las modernas teorías, la invasión árabe del año 711 no existió realmente como tal, sino que los bereberes cruzaron el estrecho tras llegar a un acuerdo con el conde don Julián, gobernador de Ceuta y uno de los nobles más poderosos de su tiempo, el cual unía a sus ambiciones políticas el deseo de venganza contra el rey Rodrigo por haber violado o seducido (según versiones) a su hija.
Reproducción del tesoro visigodo de la iglesia de las santas Justa y Rufina. Torredonjimeno, Jaén.
Tampoco se sabe de cuántos efectivos constaba la fuerza invasora; según fuentes cristianas, eran unos 50.000 bereberes, mientras que otros las calculan entre 1.700 y 12.000 efectivos. Igualmente es desconocido el lugar de la gran batalla, si es que la hubo (hay autores que se decantan más por una serie de escaramuzas y combates con fuerzas limitadas), ya que a la hasta hace poco reconocida del río Guadalete se unen, según fuentes árabes, las batallas del río Barbate, la laguna de la Janda, el río de Sidonia, el río de Beca o el río de Barro.
A fin de cuentas, y fuera donde fuera esta batalla, el ejército bereber fue dominando Hispania hasta llegar a Covadonga, donde fue detenido por don Pelayo ... aunque también algún autor considera que en Covadonga fue eliminado un simple contingente de exploradores.
Brocal de pozo con inscripción. Mármol. Sevilla. Siglos X-XI.
"La bendición completa, la prosperidad total, la felicidad perfecta, la paz absoluta, el bienestar, la felicidad, la plena prodigalidad, la generosidad, el honor, la tranquilidad, las alegrías, la gloria, la prosperidad, la perfección, la integridad y la longevidad, téngalas su dueño".
A partir de ahí, el avance de los reinos cristianos en la Península Ibérica fue un proceso lento, discontinuo y complejo en el que se alternaron períodos de expansión con otros de estabilización de fronteras y en el que, muchas veces, diferentes reinos o núcleos cristianos siguieron también ritmos de expansión distintos, a la vez que se remodelaban internamente a lo largo del tiempo. Lo mismo se unían cristianos con árabes para combatir a otros cristianos (ver la leyenda del sobrenombre del Cid), a otros árabes o a cuadrillas mixtas. 
Columna de Ibn Adabbas. Iglesia del Salvador, Sevilla. Siglos I-III d.C.
Fuste romano reaprovechado por los musulmanes, portador de la inscripción árabe más antigua de la Península Ibérica, relacionada con la fundación de la primitiva mezquita aljama de Sevilla (actual iglesia del Salvador). En ella aparecen numerosas inscripciones que se le han ido realizando a través de los siglos.
Capitel compuesto árabe. Mediados del siglo X.
Eran tiempos de confusión en los que cualquier alianza podía tener lugar. Quizás esto pueda explicar por qué lo que los islámicos tardaron tan sólo cinco años en conquistar necesitara siete siglos de "reconquista". Las comillas de reconquista tiene su motivo, ya que determinados autores no consideran el término adecuado. Si algo claro hay en este período tan convulso de la historia de España es que nadie está de acuerdo con nadie y que hay tantas teorías como estudios.

Sala XXVII.
Tras el esplendor y la unidad política del Califato de Córdoba de al-Muzaffar se pasa, a principios del siglo XI, a la disgregación en pequeños Reinos de Taifas. Inicialmente se constituyeron más de veinte pequeños estados o taifas autónomas, dirigidos por caudillos locales,que podían subdividirse o concentrarse con el paso del tiempo. En general, las taifas más poderosas fueron absorbiendo militarmente a las más pequeñas, pero la falta de un mando único favoreció el avance de las tropas cristianas. Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085, se vieron obligadas a pedir ayuda a los almorávides del norte de África quienes, además de derrotar al rey leonés, conquistaron los reinos de Taifas.
Objetos de la época califal.
Al fondo, arco polilobulado, elemento característico de la arquitectura musulmana, que perdura durante todo el periodo mudéjar hasta el siglo XVI. La talla de este ejemplar, fechado entre los siglos XII y XIII, muestra una composición sobria y sencilla, íntimamente ligada a la tradición almohade, similar a la de otros modelos conocidos de Sevilla y resto de Al-Andalus.
Brocal de pozo almohade. Siglos XII-XIII.
Su desarrollo fundamental se produce en época almohade, asociado a los valores del agua como elemento de vida y prosperidad. Aunque se conoce un amplio repertorio de este período, merece destacar esta pieza por su singular belleza y composición en alusión al poder divino, que sugiere su pertenencia a un ámbito singular de Ishbiliyya almohade, posiblemente residencial o incluso religioso.
Espada de lengua de carpa. Mediados del siglo VIII. Alcalá del Río, Sevilla.
La siguiente gran oleada africana es la de los almohades, que dominaron Al-Andalus entre 1147 y 1248, transformando la ciudad de Sevilla en segunda capital de un gran imperio y haciéndole vivir un período de esplendor cultural.
Esta espada constituye una pieza excepcional, muestra del modelo de armamento islámico de época nazarí. Determinados elementos formales como el pomo y el gavilán determinan un influjo cristiano, aunque su peculiar empuñadura epigráfica, alusiva a la sura 56 del capítulo XXII del Corán (La Peregrinación), la incluye en el repertorio de espadas andalusíes.
Cartela epigrafiada almohade. La expresión "No hay dios salvo Dios y Mahoma es su enviado" constituye una fórmula ritual frecuente en el mundo musulmán, como fundamento de la fe y consagración de las actividades. Aparece consignada sobre multitud de elementos, desde tinajas y brocales de pozo, a piezas suntuarias de piedra, metal e incluso objetos de la vida cotidiana.
Lápida de Rumaykiyya. Iglesia de San Juan de la Palma, Sevilla. Finales del siglo XI.
La iglesia de San Juan de la Palma, donde estuvo colocada la placa hasta 1868, fue uno de los templos parroquiales con los que contó Sevilla tras la conquista castellana en 1248. De estructura mudéjar, pudo levantarse sobre la mezquita que menciona la inscripción.